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¿Por qué afecta más la Covid en los barrios con bajos recursos? Las expertas afirman que “el virus entiende de clases”

La Comunidad de Madrid tiene entre sus habitantes el mayor foco de contagios de todo el país y es uno de los mayores de todo Europa. La situación epidemiológica se ha ido agravando conforme entraba el mes de septiembre y la presión hospitalaria va en aumento. Ante este panorama, el tándem al mando, Díaz Ayuso-Aguado, ha pedido ayuda al Gobierno central, no sin antes hacer el anuncio de que se aplicarán nuevas restricciones, entre las que se plantean “confinamientos selectivos”.

La posibilidad de poner en cuarentena los barrios de Madrid que peor situación epidemiológica tienen ha generado una gran polémica. Son las zonas más humildes y trabajadoras de la Comunidad, y esto no es una casualidad. Puente de Vallecas, Villaverde o Usera están registrando una incidencia acumulada por encima de los 1.000 casos positivos por cada 100 mil habitantes, mientras que la media de Madrid, que es el doble que la de España, es de 598.

En concreto, los barrios más afectados presentan los siguientes niveles de incidencia: Puente de Vallecas (1.240), Villaverde (1.157), Usera 1.155, seguidos por Carabanchel (884), Ciudad Lineal (876), San Blas (751) y Centro (750).

La presidenta madrileña achacó este alto índice en los barrios del Sur al “modo de vida que tiene nuestra inmigración en Madrid, entre otras cosas” y fue tildada de racista por gran parte de la oposición. Según explican expertas epidemiológicas y diversos estudios, es la situación socioeconómica y de desigualdad que viven las familias de estos barrios la causa principal de porque la enfermedad les afecta más.

Oxford Academic publicó en agosto un estudio llamado ‘Impacto del COVID-19 por ingresos: Golpeando más duro a los más desfavorecidos’, en el que relata los motivos por los cuales los distritos más empobrecidos son los que más se contagian, y la Doctora María Grau Magaña, que ha seguido de cerca este estudio y es médico especialista en Medicina Preventiva en IMIM (Institut Hospital del Mar d’Investigacions Mèdiques), explica a 20Minutos que “la incidencia del coronavirus en los barrios pobres es 2,5 veces mayor que en las zonas ricas”.

Los factores a los que se deben estos índices de desigualdad son principalmente tres: “La precariedad laboral, las condiciones de vivienda en las que habitan y una mayor prevalencia de enfermedades que producen mayor gravedad de Covid”, señala la Dra. Grau. En primer lugar, “nos hemos dado cuenta tras esta crisis que los trabajos esenciales son los más precarios. No pueden teletrabajar y se tienen que exponer más frecuentemente. Además, las personas que realizan estas labores pertenecen a los sectores con menos recursos.”

Sin embargo, la precariedad laboral implica también un segundo factor, ya que, al tener que acudir presencialmente a su puesto de trabajo a diario, utilizan el transporte público, “que es un foco de contagio importante, por lo que se exponen al virus en dos ámbitos, el laboral y el del transporte”, señala la experta.

Otra de las causas más importantes es el de la vivienda. “Las condiciones en las que viven las familias de estos barrios son difíciles. Muchas veces son hogares sobrehabitados, viven diferentes generaciones y en ocasiones cohabitan en una habitación familias enteras, lo que hace que la capacidad de contagio sea mucho más alta y dificulta enormemente la posibilidad de hacer cuarentena en caso de padecerlo”, señala la Dra. Grau.

Por último, existe un tercer factor, que quizá sea el menos conocido, y es que las personas que viven en los barrios con menos recursos tienen “una mayor prevalencia de enfermedades que producen mayor gravedad de Covid, como puede ser hipertensión o diabetes”, es decir, el tiempo de recuperación de una enfermedad de este tipo es mayor para las personas que viven en un distrito humilde.

En definitiva, la experta señala que este fenómeno no es nuevo, sino que lleva estudiándose desde hace muchos años, y “que el virus y la mayoría de enfermedades entienden de clases”. Se termina resumiendo en un círculo vicioso que consiste en que “a más pobreza, más enfermedad, y, a más enfermedad, más pobreza”.

Respecto a la efectividad epidemiológica que puede tener el confinamiento de determinados barrios, una de las opciones que se plantea el Gobierno regional, a la Dra. Grau no le termina de convencer: “Es un tema complicado. Dependerá de cómo se concrete esta medida, pero no acabo de ver si va a funcionar del todo bien lo de confinar un distrito que está interconectado con el resto de la ciudad”.

Su posición es la de realizar medidas más generales, a nivel de ciudad, en lugar de localizar el confinamiento en determinadas áreas, “porque al final hemos aprendido que estamos todos interconectados“. En definitiva, admite que es “una decisión muy complicada”, pero si se va a permitir salir para ir trabajar, uno de los principales factores de riesgo seguirá estando presente.

Los motivos para tratar de revertir esta situación y mejorar las condiciones de vida de las familias de estos distritos son diversos. Además del humano y del derecho de todo ciudadano a una vida digna, existen también motivos económicos. “Hay que romper este círculo cuanto antes, porque no solo tiene consecuencias sobre las clases más bajas, sino que afecta a todas las capas de la sociedad, porque se produce un parón económico”.

La Dra. Grau explica que se debe aprender de los errores pasados, y más cuando se trata de la misma enfermedad que paralizó el mundo no hace tantos meses: “Con la crisis hemos aprendido que los sistemas públicos hay que protegerlos y dotarlos. Sin recursos vamos de cabeza al fracaso, y en los lugares donde hay más presión hospitalaria se deben destinar más recursos. Llama la atención que ahora que sabemos cómo funciona la enfermedad, otra vez volvamos a la misma situación que vivimos. El círculo pobreza-enfermedad, enfermedad-pobreza solo se rompe invirtiendo más dinero”.

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