Por qué la polémica recepción de ‘Eternals’ pone en una situación peliaguda a Marvel, que deberá dar sus futuros pasos con cautela

Por qué la polémica recepción de 'Eternals' pone en una situación peliaguda a Marvel, que deberá dar sus futuros pasos con cautela

Esta semana se estrena ‘Eternals’, que antes de cualquier otra consideración, ya venía planteada como una película clave para el futuro de Marvel. Es una producción-bisagra que, después de todos los retrasos que nos ha traído la pandemia del COVID-19 abre al fin puertas para el porvenir del MCU. Las anteriores películas de la Fase 4 fueron ‘Viuda Negra‘, absolutamente dependiente de un personaje clave de las anteriores fases, y ‘Shang-Chi’, que aunque abre nuevas e interesantes vías, está autocontenida en su propio universo de magia de raíz asiática.

A su vez, las series que ha estrenado Marvel en este tiempo, ‘Bruja Escarlata y Visión‘, ‘Falcon y el Soldado de Invierno‘ y ‘Loki‘ también están contenidas en sí mismas, todas ellas con personajes ya conocidos. Quizás ‘Loki’ sea la que apunte más al futuro, en un momento en el que no está claro si los multiversos serán el núcleo de las nuevas fases como en su momento lo fueron las Gemas del Infinito, o un mero deus ex machina con el que arreglar los desaguisados de los villanos como, pongamos, que murieran todos los héroes del MCU.

En cualquier caso, ‘Eternals’ sí que parece planteada con una serie de propósitos bastante claros: presentar a un nuevo grupo de superhéroes (no necesariamente sustitutos de Los Vengadores), y un entorno cósmico lo suficientemente complejo como para generar tramas y más personajes. Se ve ya desde las escenas post-créditos, y está claro que la mitología de los Celestiales y la presencia de Arishem pueden dar jugo como telón de fondo para una amenaza cósmica (no necesariamente con los Celestiales como implicados directos) de la envergadura de Thanos.

¿Lo consigue? Solo a medias. En sus mejores momentos, ‘Eternals’ consigue replicar la ambición narrativa del cómic original de Jack Kirby, cuya acción se despliega a lo largo y ancho de nada menos que siete mil años de historia, desde antes de que la Humanidad existiera hasta el presente. Todo lo referente a los Celestiales está contado con la pertinente grandiosidad y la película nos deja una serie de cromos cósmicos francamente fascinantes.

Lo malo es que no cuaja en un conjunto a la altura. El gran problema de ‘Eternals’ está en la profunda antipatía que despiertan sus personajes, criaturas casi omnipotentes que protegen a la Humanidad porque, literalmente, no tienen nada mejor que hacer. Y en ocasiones lo hacen tirando de recursos tan discutibles moralmente como controlar las mentes de los humanos, presentados como poco menos que ganado. La personalidad de la indie Chloé Zhao ha quedado anulada, y no aporta al film más que alguna escena brevísima de más ambición emocional.

De ese modo, todo el conflicto que vertebra la película, y que no desvelaremos aquí, pero que pone en duda la propia naturaleza de sus series y los motivos por los que llegaron a la Tierra, sencillamente no nos importan. Todo ello se hace con una narrativa a veces apresurada y confusa, llena de flashbacks en ocasiones tan desafortunados y robóticos como el de Hiroshima. Hay momentos en los que la moral de alguno de los personajes oscila hacia el genocidio, pero todo se arregla con unas palmaditas en la espalda, y el problema viene, sencillamente, de un guión poco trabajado y que no encaja del todo.

¿Cómo recibirá el público la propuesta de ‘Eternals’? Es todo un misterio, pero lo cierto es que Disney ha llevado a cabo un despliegue impresionante: 982 pantallas en 369 cines, 38 de ellas en 3D y 4 en IMAX. Es difícil que el público permanezca indiferente, pero la pregunta está en el aire: ¿y si ‘Eternals’ no está a la altura de sus 200 millones de presupuesto? En octubre, Boxoffice Pro predecía 82-102 millones de dólares en su primer fin de semana, pero más adelante, y tras la tibia recepción crítica, lo rebajó a 67–92 millones en su primer fin de semana y una recaudación final de 165–215 millones.

Un peligroso castillo de naipes para Marvel

Como aún no están claros los planes de Marvel para futuras fases y en qué temas va a centrar sus esfuerzos como telón de fondo (se habla del multiverso a través de la segunda ‘Doctor Strange’ y la inminente tercera de Spider-Man, para empezar, pero también se comentaba que ‘Eternals’ podría ser el arranque de una subtrama cósmica), es complicado vaticinar qué pasaría si Eternals no tiene los resultados esperados.

En el momento de escribir estas líneas, ‘Eternals’ tiene en Rotten Tomatoes un 51% basado en más de 200 reseñas, situándola como la película peor valorada por la crítica del MCU. La cuestión es: si esa impresión cuaja en una taquilla decepcionante, ¿cómo impactará al MCU? Sería la primera película de Marvel que podríamos calificar como un fracaso de público: ¿retrasaría Kevin Feige secuelas planificadas para introducir nuevas variables en el MCU que permitieran bordear a los Eternos?

Es en estos casos donde surge la duda en donde nos podemos dar cuenta de hasta qué punto la estructura en la que se asienta el proyecto de Marvel es peliaguda y presenta complicaciones: las interconexiones entre películas son tan excesivas que si unos personajes no cuajan… ¿cómo afectaría eso a futuras películas? Pensemos en qué habría sido de las fases iniciales si ‘Civil War’ o ‘Soldado de invierno’ hubieran sido descalabros de taquilla. ¿Tendríamos ahora una Fase 3 completa, o Marvel hubiera tenido que tirar por el más sencillo camino de enmedio de DC y su renuncia a un universo compartido?

De momento, todo son conjeturas y, quizás, algo de nerviosismo en los despachos de Marvel. Hoy, más que quizás nunca antes, el futuro del MCU pende de las caprichosas voluntades de unos cuantos seres cósmicos.


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John Tones

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