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Quizá tampoco es estrictamente necesario que todas las apps sean como Clubhouse

Quizá tampoco es estrictamente necesario que todas las apps sean como Clubhouse

¿Os acordáis de cuando todas las apps querían tener historias? Qué buenos tiempos. Ahora tienes historias efímeras hasta en LinkedIn, porque sí, porque por qué no. Las historias eran el formato de moda, lo que todo el mundo usaba para compartir fotos de platos combinados en Instagram o lo que sea que se comparta en los Fleets de Twitter, y todas las plataformas adoptaron el formato.

Pero el mundo cambia, la gente cambia y ahora lo que mola es el audio. Porque así son las redes sociales, adaptarse o morir. El caso es que ahora lo que mola es Clubhouse, una red social que a pesar de estar disponible solo en iOS lo está petando cosa mala. Evidentemente, ahora todas las plataformas quieren ser o imitar a Clubhouse y quizá, solo quizá, no sea realmente necesario.


Tampoco hace falta que todas las apps tengan audio en vivo

Una cosa que me llama poderosamente la atención es que el audio en tiempo real es más antiguo que andar hacia delante. O sea, fue en 1899 cuando Guglielmo Marconi, haciendo uso de un invento de Nikola Tesla, hizo la primera comunicación sin cables desde Inglaterra hasta Francia. Poco más tarde, en 1901, se hizo la primera comunicación transoceánica. Vamos, que el audio en vivo tiene sus años.

Sin embargo, ha tenido que llegar Clubhouse para volver a ponerlo de moda. O mejor dicho, para darle ese punto de “en vivo” que le faltaba al audio, porque no es ningún secreto que el consumo de podcasts ha crecido mucho en los últimos años. El problema de este formato es que ni es en vivo ni es interactivo, salvo que se grabe en directo en Twitch, por ejemplo.

Clubhouse permite exactamente eso: X personas se reúnen en una sala y otras tantas personas se suman a dicha sala y escuchan lo que tengan que decir. Sobre el papel es interesante y lo cierto es que se le puede sacar provecho, pero funciona porque es nuevo y porque es una red social dedicada sola y exclusivamente a eso. El problema está cuando una app que ya tiene funciones por encima de sus posibilidades suma audio en vivo porque es lo que toca.

Clubhouse

Y ahí tenemos varios ejemplos como Telegram y las salas de audio en los canales/grupos públicos, Instagram con sus retransmisiones de cuatro personas, Twitter con Spaces y hasta LinkedIn, que también quiere salas de audio. Hasta Spotify, que es una app para escuchar música y podcasts, ha comprado a los desarrolladores de Locker Room, un “Clubhouse para deportes”, para lanzar su propia alternativa. ¡Hasta Facebook se dice que trabaja en su propuesta!

¿Porque sabéis lo que le sienta muy bien a una app que tiene tropecientas funciones de las cuales se usan tres? Añadir una función más que, en la práctica, quedará relegada a un segundo plano. ¿Y por qué lo hacen? Excelente pregunta. Desde mi punto de vista, los motivos son los siguientes:

  1. Miedo a quedarse rezagado: si ahora todo el mundo consume audio en vivo, es posible que los usuarios de una app que no tienen esa función dejen de pasar tiempo en dicha app y consideren que se ha quedado antigua.
  2. Retener al usuario: si tienes a dos personas influyentes hablando de un tema en una app, los usuarios se quedarán en ella escuchando lo que tengan que decir. Más tiempo en la app, más anuncios consumidos, más ingresos potenciales para la empresa.
Clubhouse

Son motivos evidentemente legítimos, pero llevan a hacerse la siguiente pregunta: ¿es realmente necesario que todas las apps tengan las mismas funciones? Quizá no esté del todo mal que Twitter tenga cierto foco en el texto, que Instagram se centre en la fotografía, que TikTok se centre en los virales y que Clubhouse se centre en el audio. Quizá no está mal que haya cierta diversificación y que las apps no agobien al usuario con infinitas funciones que quizá, y solo quizá, no vaya a usar.

Y con esto no quiero decir que no deba salirle competencia a Clubhouse, ni mucho menos. Ahí tenemos a Stereo, que también está pisando fuerte. Simplemente digo que no es necesario llegar a todo, que si en una plataforma, app o red social, llamadlo como queráis, no tiene demasiado sentido meter salas de audio en vivo, no pasa nada. Está bien, no pasa nada si Excel, mi frigorífico o la papelera de reciclaje de Windows no tienen salas de audio. De verdad, no pasa nada.

Este artículo forma parte de una sección semanal de Jose García dedicada a abordar la tecnología desde un punto de vista más distendido, personal e informal que publicamos en Xataka todos los sábados.


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