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Rafa Nadal tarda en despertar, pero acaba por abrumar a Sinner (7-5, 6-3 y 6-0)

El mayor defecto que Rafa Nadal está sufriendo en el Roland Garros del 2021 son los errores propios. Pelotas que, sin demasiada dificultad teórica, acaban por marcharse fuera de los límites de la pista. A pesar de este fantasma, el español ya está en los cuartos de final del torneo tras imponerse por 7-5, 6-3 y 6-0 a Jannik Sinner, número 19 del mundo. No ha perdido ni un solo set en esta semana de competición, pero es que, de los últimos 103 que ha disputado en las pistas de París, Rafa solo ha cedido tres (y hay que remontarse al 2019 para encontrar uno de ellos). El de Manacor superó un inicio complicado de partido y con el italiano especialmente motivado. Remontó un 2-4 en la primera manga… Y empezó la exhibición. Un vendaval que dejó sin argumentos a Sinner, quien solo pudo aplaudir.

Pedro Cifuentes

Diego Schwartzman será el rival de Nadal en los cuartos de final de Roland Garros, que se disputarán el próximo miércoles 9 de junio en horario todavía por determinar. Este Grand Slam no se va a ganar sin sufrir. Que se lo digan a Novak Djokovic, al que el novato Lorenzo Musetti le puso contra las cuerdas ganándole los dos primeros sets de su enfrentamiento. Acabaría el número uno del mundo por completar una remontada de época, siendo evidentemente superior en las últimas mangas, 6(7)-7(9), 6(2)-7(7), 6-1, 6-0 y 4-0. Se marchó el italiano sel partido lesionado, pero con la satisfacción de haber hecho sudar al ‘ogro’ serbio.

Del inicio radiante a un cúmulo de fallos

Comenzó el partido bajo el sol parisino en la Philippe-Chatrier, pista central del torneo. Nadal exhibió su mejor tenis en un poderoso arranque, pero cuya energía se evaporó con el paso de los minutos. Sinner, tenista de anchuras, salió tímido a la arena batida, sin demasiadas respuestas ante los buenos saques del español. Enganchó dos saques directos el número tres del mundo para ganar el juego en blanco. En apenas siete minutos, Nadal consiguió el primer break de la tarde. El 2-0 hacía justicia a su superioridad. Pero el italiano despertó.

Sinner mostró sus cualidades como promesa del tenis. (Efe)Sinner mostró sus cualidades como promesa del tenis. (Efe)Sinner mostró sus cualidades como promesa del tenis. (Efe)

Como le está sucediendo en estas primeras rondas de Roland Garros, los errores no forzados de Nadal fueron su peor enemigo. Una caña, varias dobles faltas, derechas que se marchaban a los pasillos… Sinner empezó a coger sensaciones por los fallos del español. Encontró el camino el joven de 19 años a base de jugar en el fondo de la pista, donde Rafa no daba con los recursos para hacer daño. Del 2-0 se pasó al 2-4. Una doble rotura que dejó ver los mejores momentos de la promesa italiana, quien mide un metro y 88 centímetros, pero cuyo juego era propio de un gigante.

Cuando fallaron los argumentos deportivos, Nadal sacó el recurso que tantas veces le había salvado, la casta. El de Manacor consiguió igualar el set a cinco juegos, con un saque en blanco especialmente reivindicativo. Puño arriba y ya saben lo que eso significa. El zafarrancho de combate llegó con el español descolocando a Sinner, primero buscando el fondo, luego obligando a la subida con pelotas a la red. Demasiado para el italiano, que se marchó al vestuario con 7-5 a favor de Nadal, con cara de no explicarse cómo se le podía haber escapado ese primer set.

El golpe psicológico fue durísimo para Sinner. Nadal despegó, mostrando su mejor juego desde que comenzara Roland Garros. Seguían llegando fallos atípicos para él, pero a su favor jugó el tremendo castigo de su revés contra el italiano y la facilidad con la que encontraba respuestas a los golpes ganadores de su rival. Ocho juegos seguidos endosó el manacorí entre el final de la primera manga y el comienzo de la segunda. En su saque, Rafa volvió a apostar por la potencia, pero buscando ángulos más abiertos para luego cambiar la dirección por completo. Sinner, más cansado mentalmente que por su físico de 19 años, únicamente podía mirar la bola entrar en línea. Solo una doble falta -sexta del partido en dicho momento- de Nadal permitió a Sinner sumar su primer juego en el set, 4-1.

Nadal, concentrado en la pista central de Roland Garros. (Efe)Nadal, concentrado en la pista central de Roland Garros. (Efe)Nadal, concentrado en la pista central de Roland Garros. (Efe)

Al mismo tiempo que el sol fue desapareciendo de la pista central del torneo francés, Sinner empezaba a recordar cómo habían sido sus anteriores enfrentamientos con el número tres del mundo. Flashes de dos derrotas. ¿Pero es el mismo jugador al que tenía contra las cuerdas hace solo media hora?, estaría preguntándose el italiano. Las mismas bolas buscando el fondo que tanto daño hicieron a Nadal en la primera manga eran devueltas con facilidad, aceptando los peloteos largos y sacando ventajas con su drive, tanto con su derecha como con su zurda. Llegó la reacción de Sinner en forma de descaro -por algo es señalado como uno de los mejores tenistas de la nueva generación- en parte ayudado por nuevos fallos de Rafa. Tres juegos seguidos sumó el número 19 del mundo.

Una tormenta perfecta para la joya italiana

A Nadal se le estaba escapando un set que parecía resuelto con los primeros cuatro juegos ganados fácilmente. Quiso cortar la sangría de raíz en el break, dejando uno de los mejores puntos del partido. Sinner subió a la red tentado por la posición del español, quien, al ver el fondo descubierto, soltó un globo de revés para levantar al público de las gradas de París. 5-3 y servicio para cerrar el segundo set a su favor. Cumplió con las expectativas… Su paralela imparable y tres bolas para cerrar la manga. Le sobraron dos. 6-3.

Incluso superada la hora y 50 minutos de juego, el físico de Rafa Nadal con 35 años se impuso al de Sinner. Rotura de servicio para empezar el tercer set. Quería solucionar su pase a cuartos de final de Roland Garros por la vía rápida. Conoce de sobra el español la importancia de llegar al final del torneo sumando la menor cantidad de kilómetros en las piernas posibles. El italiano empezó a marcharse del partido, abrumado por la superioridad manifiesta del rival que tenía en frente. El 2-0 llegó en apenas ocho minutos.

El sol jugó su parte durante el partido. (Efe)El sol jugó su parte durante el partido. (Efe)El sol jugó su parte durante el partido. (Efe)

El síntoma más claro del hundimiento de Sinner llegó con las pelotas que se le quedaban en la red. Lo que antes eran puntos de altura -exhibió un excelso nivel en algunos puntos del partido- se convertían en globos demasiado largos o golpes que Nadal repelía sin dificultades. Fue un auténtico baño este set. El español desperdició una bola de partido, no perdonó la segunda. Dos horas y cuarto de encuentro, 6-0 y a pensar en el miércoles, ahí le espera Diego Schwartzman.

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