«Reajuste» en el interior de la Tierra: cómo influye en el volcán de La Palma

El volcán de Cumbre Vieja se acerca a los dos meses de vida, un tiempo en el que no ha parado de expulsar lava casi en ningún momento. Ya son más de 1.000 hectáreas de terreno las afectadas por una erupción que parece no tener un final cercano. Porque, aunque en los días previos parecía haber un descenso en varios indicadores (sismicidad y emisión de dióxido de azufre), los expertos no se dan plazos.

En la tarde de hoy, los expertos del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), han detallado de forma pormenorizada la evolución de la sismicidad, uno de los indicadores (junto con el dióxido de azufre, el tremor y la deformación del terreno) que puede indicar el final del proceso eruptivo. Así, en un comunicado en redes sociales, indican que desde el día 19 de septiembre, cuando el volcán ‘explotó’, la Red Sísmica Canaria ha detectado 70.000 terremotos, de los que más de 7.000 han sido sentidos. Uno de los últimos fue de magnitud 5, el más alto de toda la serie.

Durante estos meses, apuntan, «la sismicidad ha mostrado en varias ocasiones cambios relevantes». Uno de ellos fue el día 27 de septiembre, cuando se intensificó la actividad sísmica a profundidades intermedias: las que van de los 10 a los 15 kilómetros. En octubre la profundidad de los temblores superó los 20 kilómetros, así como la magnitud, con valores por encima de 4 y que fueron sentidos en gran parte de la isla. «En algunos momentos se detectaron más de 100 terremotos por hora«, aseguran.

Descenso de la sismicidad

Desde entonces la situación ha cambiado y son cada vez menos los seísmos en estas profundidades. Junto a la explicación, Involcan adjunta el gráfico del ‘strain sísmico acumulado’, que hace alusión a la energía sísmica liberada por los terremotos. De derecha a izquierda, la línea temporal y dos curvas: una roja, que indica la sismicidad profunda (más de 20 kilómetros) y que se mantiene de forma constante y con un ligero descenso. La otra línea, verde, la sismicidad intermedia, que se reduce de forma más acusada, especialmente en los primeros días de este mes de noviembre.

Con estos datos, el organismo confirma que sí hay una reducción de la sismicidad: concretamente, de la sismicidad profunda, puesto que la intermedia se mantiene en valores similares a las semanas pasadas. Ahora bien, ¿por qué ocurre esto? Los expertos lo achacan a un «reajuste el interior de la Tierra, después de la gran cantidad de magma emitido durante la erupción«.

A efectos prácticos, cuando un volcán entra en erupción los conductos que contienen ese magma del interior de la Tierra se ‘vacían’, algo que es compensado con un reajuste de las rocas que hay a su alrededor, lo que genera la sismicidad observada desde el inicio de la erupción. En cualquier caso, recuerdan en referencia a otras erupciones, «la sismicidad podría permanecer semanas, meses o hasta años después de la finalización de la erupción«. Junto con el descenso de la sismicidad ha bajado también la emisión de dióxido de azufre, que «consolidan su tendencia a la baja después del repunte de hace dos días», explica el Cabildo.

Fusión de las fajanas

El incremento en la emisión de lava del volcán hizo aumentar el flujo de la colada número 2, que terminó por llegar al mar hace algunos días. Junto con la primera que alcanzó el agua, en total ya son 35,9 hectáreas las que ocupan sobre la superficie marina, según el Instituto Geológico y Minero de España (IGME). Esta nueva fajana que ha devorado casi por completo la playa de Los Guirres, tras expandirse, se ha fusionado con el delta de San Juan, originado tras la erupción del volcán que lleva su nombre en 1949, en la zona de Las Hoyas.

El cabildo de la isla ha explicado recientemente que la lava que sale del volcán fluye sobre las coladas previas de la zona central, bifurcándose en dos lenguas bajo la montaña de Todoque, antes de llegar a la playa de Los Guirres. En las últimas horas se ha constatado un nuevo desbordamiento del lago de lava en la parte superior del cono, aunque por el momento la lava discurre por las coladas que surgieron en los primeros días de erupción.

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