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Revancha de Lessort en la vuelta de la afición al Carpena

El Unicaja puso punto y final a su campaña en la Eurocup con una derrota ante el Mónaco en un partido donde no había nada en juego y donde lo mejor fue el regreso del público, 400 personas, al Martín Carpena. Pese a sus malos minutos finales y las ausencias de Brizuela y Alberto Díaz, los malagueños mostraron su mejoría en juego y sensaciones. Mathias Lessort, exjugador del Unicaja, salió demasiado motivado. 17 puntos, 25 de valoración y once rebotes. La grada le tomó la matrícula. Gran partido de Jaime Fernández, con 28 puntos y 26 de valoración.

El equipo de Katsikaris ya no tenía posibilidades en esta Eurocup. Pero este partido ofreció un factor emocional de trascendencia, el regreso del público 139 días después. 400 personas, 150 de ellas sanitarios a quien el club quiso homenajear por su infatigable y honesto trabajo en estos duros tiempos de pandemia. Impecable cumplimiento de los protocolos.

A falta de alicientes clasificatorios, Unicaja tenía como plan confirmar su mejoría desde la llegada de Katsikaris. Sin Alberto Díaz ni Brizuela, los malagueños salieron con ganas, pero se encontraron con un enchufado Mónaco. Lessort, ex cajista, volvó a salir con ganas de revancha para demostrar que en el Carpena no se le valoró lo suficiente. A los 4’, 6-15. La fuerza de Jaime Fernández, cada vez mejor tras su lesión, anotando 10 mantenía a flote a los de Fotis. A los 11’ el marcador era 21-29 neutralizado, con un parcial de 8-2, hasta llegar al 31-31. Los 400 espectadores rugían. Una maravillosa y, por desgracia, olvidada sensación.

Unicaja estaba siendo competitivo y serio con buenos momentos de Francis Bouteille y Nzoza. Este último ha sido atado, al menos por dos años a efectos europeos, por los malagueños. Un tremendo acierto ofensivo que cerró la primera mitad con un interesante 55-48 y un 37-24 de parcial en el segundo parcial.

El partido estaba entretenido. Sin defensas muy agresivas, pero con seriedad. Dee Bost aportaba el caudal ofensivo y Nzosa, la prueba de evolución para un diamante en formación. A los 26’ el marcador mantenía equilibrio, 65-59, e igualdad con Lessort, de nuevo a la carga (67-64 (min. 27’). Otra vez De Bost empató el partido con un triple (77-77 min. 33) y era una gozada escuchar el ambiente de la grada tratando de motivar a los verdes.

Cuando mejor parecían los monegascos, emergía la enorme figura de Jaime Fernández echándose al equipo a sus espaldas con un triple formidable (82-82). Pero Lessort seguía con su revancha a base de rebotes, canastas bajo aros e intimidación amargando, de manera especial, a Rubén Guerrero. Con dos 2+1 consecutivos abrió una brecha peligrosa a falta de tres minutos, 82-88.

Fue el final de la historia. El Mónaco voló hasta un 84-95 ya insalvable para Unicaja que, pese a la derrota, dejó sensaciones de que su juego sigue evolucionando.. Fina,, 89-98.

 

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