Viajes

Rincones que merece la pena visitar: 5 rutas por España en caravana

Cada vez estaba más de moda hacer turismo con la casa a cuestas y en ésto llegó el coronavirus. La opción de viajar con la autocaravana es perfecta para quienes quieren mantener las distancias a toda costa. Y todo con la comodidad de saber que no hay que reservar ni patear buscando dónde dormir.

Ya sea con amigos o con familiares un viaje con caravana puede ser una experiencia inolvidable llena de aventuras y de momentos que inmortalizar con la cámara. Estas cinco rutas son buenos ejemplos.

Esta prolongación de la Cordillera Cantábrica se extiende desde el Miravalles, en el límite de Asturias, a territorio de las provincias de León y Lugo. La Sierra de los Ancares alcanza alturas máximas en torno a los 2.000 metros. Sus valles están entre los mejor conservados espacios naturales de sus respectivas comunidades.

Ancares es un marco ideal para llegar con nuestra caravana y disfrutar del senderismo. Lo suyo es un paisaje de montañas y bosques (con robles, abedules, tejos y piornos, hayas, alisos, álamos, etc). Dan abrigo a corzos, liebres, jabalíes, martas, nutrias, ardillas o lobos. También dos especies en peligro de extinción, como el urogallo y el oso pardo.

De su patrimonio artístico destacan las pallozas, construcciones prerromanas de forma circular y con techo de paja. Entre los pueblos ancareños de Lugo destaca Piornedo y Pedrafita do Cebreiro, considerado conjunto monumental. En la parte leonesa, los restos de una ferrería en Tejedo de Ancares, los vestigios del castro del siglo I a.C. en Fornela y las explotaciones auríferas romanas en el Pago de las Murocas de Candín.

Seguimos las huellas del mito, la leyenda y el personaje histórico que fue el Cid. Lo hacemos por las tierras que le vieron nacer, las de la provincia de Burgos. Nació en Vivar, ahora Vivar del Cid, entre 1045 y 1049.

Desde allí seguimos a Burgos, a apenas 10 kilómetros. La estatua del Cid preside el casco viejo, donde destaca la figura de la Catedral de Santa María, joya del gótico español. Otros imprescindibles de la ciudad son el Monasterio de las Huelgas Reales, la Cartuja de Miraflores o el Museo de la Evolución Humana, creado a partir de los descubrimientos de Atapuerca.

Seguimos de manera inevitable por el célebre monasterio Santo Domingo de Silos. A esta joya arquitectónica le siguen pueblos bellos como San Esteban de Gormaz, el Burgo de Osma (con zona para caravanas) o Berlanga de Duero. Al final llegamos a Atienza, ya en Guadalajara.

Situado en pleno Pirineo, en la muga con Francia y Huesca, los principales recursos de este valle son la explotación forestal, la ganadería y el turismo. Siete pueblos son las perlas del Roncal: Burgui, Vidángoz, Garde, Roncal, Urzainqui, Isaba y Uztárroz. Cuidados caseríos apiñados, tejados inclinados y humeantes chimeneas.

El río Esca cruza el valle de norte a sur, creando impresionantes espectáculos naturales como la foz de Burgui. El valle de Belagua es el ecosistema más relevante del Roncal y un lugar donde los amantes del deporte podrán realizar un sinfín de actividades.

En el Valle del Roncal hay mucho donde elegir. Bosques; pistas de esquí de fondo; senderos como el Camino de Zemeto; cumbres elevadas como la Mesa de los Tres Reyes (la más alta de Navarra); paisajes indómitos como Larra en Belagua; tradiciones únicas como el Tributo de las Tres Vacas o el Día de la Almadía; y gastronomía de calidad (queso Roncal).

La comunidad que conforman las provincias de Cáceres y Badajoz es extensa y hay mucho que ver. Como hay que elegir, lo hacemos de la mano de una ruta, la que siguió entre 1836 y 1840 el escritor George Borrow, ofreciendo una imagen romántica de España a través de su libro de viajes La Biblia en España.

Empezó en Zafra. Desde allí a Mérida, Augusta Emerita, fundada por el emperador Octavio Augusto en el año 25 a. C.. La ciudad es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1993. Hay que visitar el Teatro Romano y el Museo Nacional de Arte Romano.

Seguimos por Don Benito –donde hay un área para caravanas–, Villanueva de la Serena y Almendralejo, donde ver las particulares Casas-Palacios de la zona. Hacia el norte, la hermosa Trujillo. Como también lo es Cáceres, con su bello y amplio casco histórico. No hay que dejar de visitar uno de los monumentos históricos del siglo XVIII más representativos, el Convento de Santa Ana.

La Orden del Temple también se asentó en tierras españolas. De su presencia de casi dos siglos han quedado huellas en forma de castillos e iglesias, por ejemplo, en lo que fue el Reino de Aragón (hoy Aragón y Cataluña).

La principal huella templaria en Aragón es el Castillo de Monzón (Huesca), que pese a estar en ruina, es todo leyenda. El castillo contaba con túneles que conectaban con una casa que los templarios tenían en el pueblo, con el río y una fuente. Cerca de esta fortaleza encontramos el santuario de Nuestra Señora de la Alegría y los castillos gemelos de Belver y Chalamera.

La carretera nos lleva a Cataluña, pasando cerca de Lleida. Vamos camino (130 kilómetros) de Miravet, en Tarragona. Su castillo está considerado uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar templaria catalana. Es famoso por haber albergado la lanza del conde Ramón Berenguer IV. El otro es el castillo de la Zuda, en Tortosa. En su día se reconvirtió en Parador Nacional de Turismo, lo que afectó algo a su pureza.

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