Viajes

Ruta para los nostálgicos en una Pamplona sin Sanfermines

6 de julio de 2021 y por segundo año consecutivo, Pamplona no celebra su fiesta más internacional. Los Sanfermines se ‘encierran’ nuevamente tras las circunstancias del Covid-19. Es por eso, que el ayuntamiento cancela todas las celebraciones de los Sanfermines por el repunte de contagios, y tampoco habrá Chupinazo, ni encierros, ni se colgará el pañuelo rojo en el balcón del ayuntamiento.

A pesar de las circunstancias, y con nostalgia, los recuerdos han de avivar el optimismo para pensar, y tener la certeza, de que cada día es un día menos para que volvamos a disfrutar los Sanfermines como se merecen. Desde 20 Minutos hemos entrevistado a Raúl Morales, este madrileño e historiador, lleva más de diez años viviendo en Navarra. Este ya casi ‘pamplonico’ nos ayudará a realizar una ruta para los nostálgicos en una Pamplona sin Sanfermines, ¿nos acompañáis?

Hay algo mágico en cada 6 de julio. El día del txupinazo “nos despertamos nerviosos. Te vistes y normalmente vas a almorzar con amigos o familia, es lo que llamamos el ‘almuercico’ o ‘almuercico sanferminero’ que consiste en huevos fritos, txistorra, jamón “pasao” (jamón a la planta) bacon… (al gusto de cada uno) y acompañado de una buena ración de patatas fritas”.

El almuercico se hace en bares, restaurantes, en casas y los vecinos del casco viejo (la zona centro) en las calles, bajan mesas, sillas, manteles. Cada vecino baja algo para comer y ese día almuerzan o incluso comen todos juntos en la calle. Por supuesto todo acompañado de vino, sidra, calimotxo, o lo que se quiera.

Tras el almuercico, uno se va al txupinazo. Algunos lo ven desde casa, otros desde la plaza del Castillo (la plaza más grande) y los más atrevidos desde la plaza del ayuntamiento.

A las 12h, La o las personas designadas popularmente dan inicio a las fiestas, lanzan el cohete y… en ese momento “todo estalla en una gigantesca fiesta día y noche durante 9 días y 9 noches. No existe nada parecido en el mundo. Es difícil de explicar las sensaciones, la alegría, las emociones…. hay multitud de eventos, “momenticos” como los llamamos aquí, que ocurren en esos días y noches donde el protagonista es cada uno de nosotros. Difícil de explicar si no se ve y se siente“, explica Raúl.

A pesar de que este año, el ayuntamiento nuevamente haya suspendido las fiestas, “el año pasado ya mucha gente se montó su propia fiesta, y este año no va a ser menos y con más libertad al no estar obligatoriamente la mascarilla en exteriores y tras haberse relajado las medidas anticovid”, resalta el historiador. Pero otro lado, también expone que “hubo un gran comportamiento cívico de la gente, donde se hicieron sus almuercicos y fue todo muy responsable dada la situación”.

Este año como novedad, el Ayuntamiento adelantó la feria en el parque de la Runa, fuera de las fechas habituales de las fiestas de Pamplona. La feria, que terminó el pasado día 3 de julio, contó con diversas atracciones habituales en San Fermín como norias, montañas rusas, barcas vikingas o dragones, llegando a 50 tipos de barracas, en el que tanto el público infantil, como el adulto pudieron disfrutar “para conseguir hacer algo más llevadero este nuevo año sin Sanfermines”.

Raúl comenta que “normalmente la gente que nunca ha venido a San Fermines, se piensa que aquí todo el día se tiran viendo toros. Es lo que se ve por la tele, pero nada que ver con la realidad”. “Los encierros representan un 0,1% de todo lo que hay durante todas las fiestas. Hay decenas de eventos para niños o ancianos. Cada día está orientado y dedicado a un tema. Así existe el día del niño, el día del anciano, el día de las peñas…” apostilla.

También hay conciertos, concursos como el de fuegos artificiales que es uno de los más importantes y conocidos del mundo, cantos de jotas, actos oficiales como la tradicional procesión del santo, acto no oficiales como el Riau Riau o el Estruendo. Por lo que su programa festivo es muy variado y para todas las edades.

Porque además de correr delante de un toro, los Sanfermines son mucho más. No podemos olvidarnos de las comparsas de Gigantes y Cabezudos. “Son típicos de cualquier fiesta navarra, cada pueblo o barrio tiene sus gigantes y cada gigante tiene sus nombres y su significado”. Gracias a ellos, los niños se vuelven locos con ellos. Compran sus muñecos, juegan con ellos… “y cuando los niños se van haciendo mayores, con ayuda de sus padres, les entregan los chupetes a los gigantes”.

Después de todo, a pesar de que un año más ese Pobre de mí’ se quede en el aire, debemos de saber que los buenos tiempos regresarán. Será entonces, cuando además de festejar unos increíbles Sanfermines, también celebraremos que estamos vivos. Gora Sanfermín.

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