Viajes

Ruta por los campos de lavanda de la Provenza francesa, donde Van Gogh y Cézanne encontraron la inspiración

Cuando hablamos de los campos de lavanda seguramente pensemos en los campos de Brihuega (Guadalajara). Estos campos pincelados de una intensa tonalidad violácea constituyen una estampa maravillosa que hacen que nuestras pupilas se dilaten ante tal hermosura. En época de floración de la lavanda os proponemos un viaje cercano desde España en coche a unas 7 horas desde Madrid, 4 horas de Barcelona y 3 horas del País Vasco con dirección al sur de la Provenza francesa.

Fue justo en este enclave, en la ciudad de Arlés donde Van Gogh recibió la inspiración para pintar uno de sus cuadros más conocidos ‘Los Girasoles’ en 1888. O donde también, a Paul Cézanne estos paisajes le acompañaron desde su nacimiento en la capital, Aix-en-Provence, a lo largo de su vida, como la obra de ‘La montaña Sainte-Victoire vista desde Bellevue en 1895, que era la vista que tenía el propio pintor desde la ventana donde vivía.

Esta bella ciudad rodeada es conocida como la ‘ciudad de las fuentes’ por la gran importancia que el agua ha tenido en la ciudad como podemos ver en las Termas Sextius alimentada con el agua que corre libre desde la montaña de Santa Victoria. Sus veranos son cálidos y soleados mientras que los inviernos, frescos. Es la capital de la Provenza francesa y se encuentra a escasos 40 kilómetros de Marsella. Fue fundada por el cónsul romano Cayo Sextio Calvino en el 123 a. C. Si por algo es conocida esta ciudad es por su fantástico casco antiguo donde destaca la catedral gótica de Saint-Sauveur construida entre los siglos V y XVIII mezcla de diferentes estilos como el románico y el gótico.

El Museo Granet construido en 1676 es de los más bellos de Francia con un grand colección de pinturas de las escuelas francesas, flamencas, holandesas, italianas entre los que destaca Rembrandt, Rubens, Ingres, David, Granet, y como no, Cézanne con una sala para él solo. En esta villa podemos disfrutar del Festival Internacional de Arte Lírico desde 1948 donde la música clásica y la ópera son las protagonistas con más de 70.000 espectadores cada año. No podemos dejar pasar los dulces denominados Calissons elaborados con frutas confitadas. Sin dejar de ojear un libro delante del Pavillon de Vendôme o tomar un café en el cours Mirabeau, Además, de no perdernos ningún martes, jueves y sábados los mercadillos de flores de la plaza del Hotel de Ville, tan típicos de los pueblos de la Provenza Francesa.

Esta villa de la Provenza se encuentra en el Valle de Durance y es la capital de Aigues a tan solo 20 kilómetros Aix-en-Provence. Es una de las principales ciudades donde podemos ver grandes campos de lavanda siendo una de sus principales actividades agrícolas junto con los olivos u almendros.

Culturalmente es una ciudad muy activa ya que tiene más de 130 monumentos históricos como la iglesia de Saint-Nicolas cuyas obras de inicio se realizaron en el siglo XI. También podemos visitar la única de las siete torres cuadradas de la muralla, como es la torre Saint-Jacques, la casa de la Reina Jeanne, condesa de la Provenza y reina de Nápoles que fue asesinada en 1382. Y es que, en Pertuis, encontramos edificios muy bonitos como el de la Oficina de Turismo que se encuentra en la antigua torre del homenaje del castillo de 1607.

Lo llaman el ‘corazón de la Provenza’ donde gracias al encanto de sus aldeas de montaña podemos disfrutar de paisajes idílicos. La Abadía de Sénanque, se encuentra a poco más de media hora siendo una comunidad de monjes cirstercienses desde 1148 donde desde las 9.45h hasta las 11h uno puede visitarla a su aire (unos 7,5€ por persona).

Después podrás visitar dos pueblos con un gran encanto, Gordes y Roussillon. El primero, situado en las colinas de Vaucluse a 370 m de altitud destaca por ser uno de los pueblos colgantes más bonitos de Francia. Sus pintorescas callejuelas empedradas rodeadas de casas con piedra amarilla, sus fuentes y pasajes abovedados o su espléndido castillo renacentista dominan majestuosamente el paisaje.

El segundo, Roussillon, encaramado entre antiguas canteras de ocre, se diferencia por sus colores, tan característicos del lugar. Aquí podrás realizar el ‘sendero de los ocres’ para descubrir los alrededores del pueblo a través de la montaña, que es la causante de estos pigmentos de color. El precio para acceder al sendero es de unos 2,5€ por persona.

Esta pequeña ciudad a orillas del rio Ródano recorrida por más de cuatro kilómetros de murallas es la capital del departamento de Vaucluse que fue sede papal desde 1309 a 1377 siendo una de las más poderosas de Europa. Cuenta con un gran festival de teatro en julio donde disfrutar de todo el arte difundido por todas las calles de la ciudad.

Aviñón es conocida por sus ricos y caros vinos y también, por su gran cantidad de monumentos como el Palacio Papal que es uno de los diez monumentos más visitados de Francia, considerado de los edificios góticos más grande de Europa. Muy cerca encontramos la Catedral de Aviñón de estilo románico y que se encuentra abierta todos los días de 6h a 12h y de 14:30h a 17:30h.

También podemos acercarnos a la iglesia gótica de Saint Didier. En el centro del casco histórico visitaremos la Plaza del Reloj que como su propio nombre indica, encontraremos un reloj del siglo XIV. En la actualidad es uno de los lugares de la ciudad con más ambiente donde encontramos muy cerca el Teatro de la Ópera y el Ayuntamiento del siglo XIX ambos.

Otro monumento religioso importante es Basílica de San Pedro construida entre 1358 y 1524. No podemos perdernos el puente de St-Bénézet del cual solo podemos cruzar cuatro de los veintidós arcos que tenía originalmente. Por último, podemos visitar la Isla de la Barthelasse, que es una de las islas fluviales más grandes de Europa o pasear por los Jardines des Doms situados en la parte alta de la ciudad donde desconectar con las mejores vistas del ciudad. Para finalizar, una de las mejores excursiones que podemos hacer es ir los campos de lavanda que encontramos al alrededor.

Famosa por sus fresas de primavera la cual tiene una fiesta en su honor que se celebra en abril. Su centro histórico nos hace viajar al pasado con su catedral gótica de San Sifredo mandada construir por orden del Papa Benedicto XIII en el siglo XV. Cambiando de religión, podemos visitar la sinagoga de 1367, la más antigua de toda Francia que aún sigue en funcionamiento.

No dejemos atrás el resto de las capillas y el arco romano del silgo I d. C., también el palacio episcopal del siglo XVII o el Hospital que destaca por su antigua botica y la colección de tarros de barro que alberga. Por último, tampoco podemos olvidarnos de la puerta de Orange con 26 metros de altura, último resto de la defensas medievales de la ciudad. Aquí también podremos probar deliciosos dulces como los berlingots, un caramelo duro y translúcido con forma de pirámide pequeña de diferentes colores elaborados con frutas confitadas en almíbar desde 1844.

Esta antigua ciudad cuenta con un pasado holandés ya que fue propiedad de los Príncipes de Orange hasta 1713. Su población es cercana a los 30.000 habitantes encontrándose a 21 kilómetros de Aviñón y 100 km de Marsella. Destacamos principalmente su teatro romano que es Patrimonio de la Humanidad y junto con los de Siria y Túnez es uno de los tres que están mejor conservados. Su fachada escénica de 100 metros de largo y 37 de alto cuenta con una gran cantidad de frisos y columnas con casi 80 estatuas. Podemos divisarlo a lo lejos desde la Colline Saint-Eutrope donde hay una buena perspectiva. Aquí también encontramos el Festival Lírico de Orange que se celebra entre junio y agosto y el Festival Romano en septiembre.

Otro monumento a menos de un kilómetro del teatro es el precioso Arco del Triunfo de 19 metros de alto ubicado dentro del conjunto histórico de la ciudad, también Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Más lugares que podemos visitar en el centro de la ciudad son el Musée d’Art et d’Histoire frente al teatro romano y cuya entrada esta incluida con la del propio teatro. Para finalizar, podemos tomar algo en las terrazas situadas frente al ayuntamiento en la Place Georges.

Esta ciudad es muy famosa por su nougat, lo que para nosotros sería una especie de turrón. Posee un gran pasado histórico del que destaca el castillo de Adhémar en lo alto de una colina dominando la ciudad desde el que tenemos las mejores vistas de los campos aledaños. Era un antiguo palacio románico del siglo XII pero a finales del XVI este pasaría a ser una ciudadela y más recientemente en el siglo XX una prisión.

Actualmente acoge diferentes exposiciones culturales. Podemos llegar hasta él dando un paseo por los jardines que hay a sus pies. En su Museo de San Martín, podemos ver cada verano exposiciones temporales dedicadas a grandes figuras del arte contemporáneo. Son muy conocidas sus alamedas provenzales con plataneros y cafés en un gran jardín público donde hay un estanque con patos y zona de juegos.

Su nombre procede del latín ‘valentía’ y para muchos, es conocida como la ‘ciudad de la música’ por su festival de julio. Destacamos sus grandes calles comerciales y su acogedor casco antiguo en el que predomina el barrio más viejo de la ciudad como es la Vieja Valence o ‘Vieux Valence’. En la parte antigua destaca la catedral de San Apolinar del siglo XI fundada como parte del camino de Santiago Frances, en ella moriría el papa Pio VI y su cuerpo sería reclamado por Roma quien enviaría a la guardia suiza a por su cuerpo. Con el tiempo, se crearía en la ciudad el pastel “le Suisse” como recuerdo del paso de los soldados.

Otros lugares que podemos ver son el Kiosco de Peynet de 1862 al lado del río Ródano diseñada por el caricaturista francés Eugène Poitoux, delante de este todo los años se celebra un maratón de besos. Esto se debe a que el caricaturista Raymond Peynet dibujó esta escultura con un violentista y una chica que lo miraba, llamándose el dibujo los “Los amantes de Peyent”. Puedes disfrutar en muchas cafeterías con terrazas amenizadas con música, así como sus restaurantes ya que es una de las villas con más estrellas Michelin formado por La Cachette y Flaveurs y el famoso Maison Pic, dirigido por Anne-Sophie Pic, la única mujer en dirigir un restaurante con tres estrellas Michelin.

Situada en la región de Auvernia-Ródano-Alpes desde el año 837 cuando el arzobispo Barnard de Viena fundó una iglesia a orillas del río Isere. Con el tiempo esta creció y en el siglo X ya era una colegiata que mezclaba el arte románico y el gótico. Si hay algo que no podemos perdernos es su precioso casco antiguo como la calle des Clercs con sus casas antiguas y su calzada empedradas.

La torre Jacquemart, es una de las primeras puertas de la muralla del siglo XII la cual luce un reloj del siglo XV. También las calles comerciales como Côte des Cordeliers. En uno de sus restaurantes no podemos dejar de probar especialidades como pogne, un brioche con forma de corona y con olor a naranja. También son famosos aquí los raviolis con queso y perejil.

Denominado Parque Natural Reginal desde 1970 está considerada una fortaleza natural de piedra caliza cuyo pico más alto es el Grand Veymont con 2.341 metros. Se extiende hasta los Alpes Occidentales franceses atravesando los departamentos de Drôme e Isère. En él podemos destacar sus grandes gargantas, cuevas, mesetas, praderas, valles verdes y los bosques ricos en flora con más de 85 especies protegidas y diferentes tipos de orquídeas y fauna con más de 135 especies de aves modificantes. Además, con 65 especies diferentes de mamíferos destacando los ciervos, corzos, jabalíes, muflones o cabras montesas y 17 especies de reptiles y anfibios.

Este fue un lugar aprovechado por la Resistencia Francesa durante la II Guerra Mundial y por ello, en la zona encontramos casi 300 monumentos como el Memorial de la Resistencia de Varcors en el puerto de la Chau o el Museo de la Resistencia en Vassieux-en-Vercors y el Patio de los Fusilados en La Chapelle-en-Vercors. Actualmente, el esquí es una de las principales actividades turísticas, así como el senderismo, barranquismo, parapente o la espeleología.

Desde el Ministerio de Exteriores, explican que todos los viajeros mayores de 12 años procedentes de la Unión Europea que entren en Francia por cualquier vía deberán acreditar mediante certificado digital o en papel una de estas dos circunstancias:

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