Viajes

Rutas azules por Alicante: la Costa Blanca, por dentro

Costa Blanca es sinónimo de sol y playa. Alicante es uno de los lugares favoritos de españoles y extranjeros para disfrutar de un verano al sol. Pero hay más. El interior de esta provincia de la Comunidad Valenciana tiene alicientes que podemos descubrir a lo largo de todo el año y no sólo en verano.

La Gran Ruta Costa Blanca Interior la componen 434,9 kilómetros de caminos que recorren Alicante de norte a sur a través de sus nueve comarcas. Dentro de ella destacan, por el rumor del agua, las Rutas Azules, que prestan una “especial atención al papel del agua y del ciclo hidrológico e hidrogeológico en la provincia”.

Estamos ante un conjunto de senderos apartados de las rutas turísticas convencionales. Podemos descubrir rincones desconocidos para la mayoría y a veces hasta para los propios alicantinos. Naturaleza, agua, cultura y vida rural se dan la mano en estas Rutas Azules.

Se trata de una senda de 78 kilómetros que propone paradas en siete enclaves de especial interés y tres pequeñas excursiones de pequeño recorrido para realizar caminando o en bicicleta.

El itinerario transcurre entre bosques de ribera en torno a la Font de la Coveta, en el nacimiento del río Vinalopó. Cultivos de vid, hortalizas y frutales del amplio Valle de Benejama y Huerta de Villena. Están las lagunas de los Saleros de Villena y el entorno árido y arcilloso que rodea a las surgencias en pleno cauce del Vinalopó a la altura de Novelda.

Ésta es larga, unos 120 kilómetros. Atraviesa Albatera, Orihuela, Los Montesinos, Torrevieja, Guardamar del Segura, Santa Pola, Elche y Crevillente, enlazando interesantes enclaves próximos a la desembocadura de los ríos Segura y Vinalopó.

Desde la variedad geológica de la Rambla Salada a los sotos restaurados del río Segura; pasando por el embalse de la Pedrera y por el cordón de dunas que envuelve la desembocadura del río Segura; y acabando en los Parques Naturales de las Lagunas de La Mata y Torrevieja, las Salinas de Santa Pola y El Hondo de Elche y Crevillente.

La senda tiene un recorrido de unos 58 kilómetros. Con espectaculares vistas panorámicas, atraviesa Confrides, Benifato, Beniardá, Benimantell, Castell de Guadalest, Callosa d’en Sarriá y Bolulla, teniendo como marco el valle del río Guadalest y su embalse, el castillo de Guadalest en lo alto del macizo rocoso y las sierras de Serrella, Aixortá y Bernia.

Desde las montañas altas de Alicante a la costa y sus playas. La actividad agrícola durante el recorrido, transita de un entorno de almendros y cultivos de secano a otro de nísperos y cítricos, en el tramo más bajo de los ríos Guadalest y Algar.

Este itinerario, de unos 30 kilómetros, transcurre por caminos cómodos, por lo que es perfecta para hacer en bicicleta. Transcurre por el humedal, al norte de la provincia de Alicante y junto al mar.

Se extiende por una llanura rodeada de las sierras de Mustalla, Migdia y Segaria, y recorrida por los ríos Bullens y Racons. La presencia del marjal domina el medio y el premio final son las playas donde disfrutar del baño y del sol.

Este camino es de algo menos de 9 kilómetros y transcurre entre los municipios de Agres y Alfafara, en el extremo norte de la provincia de Alicante. Discurre la ruta por la riqueza natural de la vertiente norte de la Sierra Mariola y valle del río Agres.

Podremos contemplar molinos harineros construidos en plena roca, numerosas surgencias en la ladera de la Sierra de Mariola que van drenando el acuífero de Agres, rincones acondicionados en torno a manantiales y caminar por las antiguas calles de los núcleos urbanos de Alfafara y Agres, con fuentes y lavaderos todavía en uso cada pocos metros.

Esta senda, de unos 60 kilómetros pasa por el centro de la provincia y transita por los municipios de Villajoyosa, Orxeta, Sella, Relleu, Alcoleja y Penàguila. Se atraviesan variados paisajes con sensibles contrastes en su vegetación, hidrología, geología y otros aspectos.

Destaca el embalse del Amadorio, como punto de partida del itinerario; la gran cantidad de fuentes, saltos y surgencias en torno a Sella; el antiguo pantano del Amadorio (s. XVIII); las fuentes de Alcoleja y el Jardín de Santos en Penàguila.

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