Viajes

Seis cosas (al menos) que ver en la mallorquina Santanyí

Estamos en el puro Mediterráneo; en la isla de Mallorca. Santañy se ubica en la parte suroriental, limitando con los municipios de Felanich, Campos y Las Salinas. Tiene 58 kilómetros de costa, de los cuales 20 aproximadamente se encuentran sin edificar o protegidos.

El municipio santañinero comprende los núcleos de población de Cala d’Or —el más habitado y turístico—, Santanyí (en la foto) —capital municipal—, Alquería Blanca, Calonge, Cala Figuera, Porto Petro, Llombards, Cala Santañí, Cala Llombards, Son Móger, Cap d’es Moro y La Costa.

Más allá de su maravillosa costa, con 35 kilómetros salpicados de calas de ensueño, o su Parque Natural de Mondragó, Santanyí ofrece otros encantos para descubrir. Desde su mercado semanal a su iglesia, de finales del siglo XVIII dedicada a San Andrés, pasando por el rectorado o el ayuntamiento. En la costa, sus enclaves más importantes son Cala d’Or, Porto Petro y Cala Figuera.

Esta reserva natural de más de 700 hectáreas está constituida por un mosaico de ambientes diferentes que le confieren una gran diversidad paisajística: los bosques de acebuche y pinar, las orquídeas y encinares, los campos de cultivo de secano, las sabinas litorales, el estanque dulce de s’Amarador, el salobre de ses Fonts de n’Alis y su espectacular costa recortada. Es un Área Natural de Especial Interés (ANEI) y forma parte de la Red Natura 2000 como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Lugar de Interés Comunitario (LIC).

Mondragó es un rincón natural que ofrece el escenario perfecto para contemplar la belleza de los barrancos, los acantilados costeros, las playas de arena fina y sus aguas cristalinas, etc. Espacios en los que habitan las especies propias de la isla de Mallorca.

El Parque Natural Mondragó se asoma al mar con dos arenales, a cuál más bello: S’Amarador y Sa Font de n’Alis (en la imagen). Juntos forman Cala Mondragó. Se puede descubrir realizando a pie varios itinerarios señalizados que transcurren por un espacio donde conviven la agricultura y la naturaleza. En la parte posterior de la playa hay un valioso sistema dunar y un estanque formado en la desembocadura de un torrente.

Parte del Área Natural de Especial Interés del Parque Natural Mondragó, es una playa casi virgen. De fina arena blanca y sin construcciones, está rodeada de un frondoso bosque de pinos. Uno se puede maravillar con sus aguas nítidas, con fondos de escasa profundidad de arena, posidonia y rocas.

La playa de Cala Gran, también conocida como Caló Gran, es la mayor de todas las que forman parte del núcleo turístico de Cala d’Or, a 16 kilómetros de Santanyí. Está flanqueada por acantilados bajos cubiertos de frondosos pinares entre los que se asoman algunas viviendas, con una orilla de fina arena blanca bañada por aguas tranquilas y transparentes de poca profundidad. Constituye un lugar perfecto al que acudir en familia y disfrutar, con gafas de buceo, de la vida marina que acogen las zonas rocosas.

El entorno de esta playa es impresionante. Ayuda a ello su agua transparente con fondo de arena y rocas. Tiene el encanto de una playa virgen.

Se despliega cada miércoles y sábado por las principales calles de Santanyí (Carrer Portell, de la Mar, de la Pau, Sant Andreu…), en torno a la iglesia y la Plaça Major. Con más de 150 puestos de productos de alimentación y artesanías, es uno de los mercados con más encanto de Mallorca.

Aquí se encuentra casi de todo. Productos de la huerta local, quesos, conservas, embutidos, aceitunas, vinos o licores, junto a puestos de flores, ropa, complementos, utensilios de cocina, decoración… Y, por supuesto, artesanía, como cerámica de Pòrtol, tela de lenguas mallorquinas o esculturas realizadas con la afamada piedra de Santanyí, utilizada en la construcción de edificios tan emblemáticos como la Catedral, el castillo de Bellver o el palacio de la Almudaina…).

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