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Seis cosas que ver en Alhama de Aragón, Zaragoza

Lo de Alhama de Aragón es la historia de sus aguas, de sus aguas termales. Primero fueron los romanos, que vieron su poder terapéutico hace más de dos mil años. Después, los árabes, que la bautizaron con el nombre de Alhama, que significa ‘fuente termal’.

Estamos en el suroeste de la provincia de Zaragoza, en la principal villa termal de la provincia. A finales del siglo XIX y principios del XX vivió su época de mayor esplendor, cuando era habitual reconfortar el cuerpo con baños medicinales.

Forma parte de un hotel de cuatro estrellas y su mayor atractivo es la riqueza mineral de sus aguas termales. En sus instalaciones destaca la galería de baños, una de las más antiguas de España (ya la utilizaron romanos y árabes). En muchas de sus terapias emplean la temperatura y la presión así como el masaje y el vapor para relajar el cuerpo.

Inaugurado en 1863, es un referente entre los grandes balnearios españoles del siglo XIX, con el encanto y la grandeza de sus años de esplendor. En su interior esconde un gran Lago Termal, único en España, ideal para bañarse en cualquier época del año (el agua mana constantemente a 34ºC). Está rodeado de un entorno natural que lo convierte en un lugar único.

Entre los monumentos de Alhama de Aragón destaca esta torre airosa de blanca piedra, que servía de fortaleza y refugio. Se alza sobre el cerro de la Serratilla, a las afueras de la población y constituye la edificación más antigua del lugar. Constaba de también de un recinto amurallado que encerraba la antigua calle del Castillo, aprovechando las estribaciones naturales del terreno.

La encontramos en la Plaza Joaquín Costa. Es una magnifica muestra de la arquitectura civil aragonesa del siglo XVI, como también lo es el Palacio de los Padilla, emplazado en la calle Ramón y Cajal a escasos metros del anterior.

Ubicada en la Avenida de la Constitución, data de 1626, aunque fue ampliada en el siglo XVIII. De modo que es claro exponente del mudéjar tardío, pero con elementos barrocos. En su interior pueden admirarse las yeserías que adornan la bóveda: una herencia de la habilidad de los alarifes mudéjares en el manejo del aljez para lograr geometrías decorativas.

Por los caminos de Rodrigo Díaz de Vivar. El Camino del Cid es un itinerario turístico cultural que atraviesa España de noroeste a sudeste y sigue las huellas literarias e históricas del Cid Campeador. Las etapas 26 y 27 de esta ruta pasan por aquí. La que va de Ariza a Alhama y la siguiente, de Alhama a Ateca.

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