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Sergio Ramos no se libra de la austeridad en la que entra el Real Madrid

Una cosa es que Florentino Pérez sienta admiración por el compromiso que tiene Sergio Ramos con el club y otra es que abandone el criterio de negociación con el que tiene que gestionar el presupuesto condicionado por la crisis del coronavirus. Estamos hablando de 60 millones de euros brutos en un contrato de dos temporadas (hasta la 2022-23) que es lo que desea el capitán del Real Madrid. Le queda todavía una para quedar libre. Es el dinero que tendría que desembolsar el presidente del Real Madrid si, de verdad, hacemos caso a sus palabras minutos después de ganar la Liga número 34. «Si es por mí, Sergio Ramos va a estar aquí toda la vida», manifestó el dirigente tras la victoria contra el Villarreal para no caer en el error de quitarle valor a la temporada del sevillano.

No es el mejor escenario para una renovación de Sergio Ramos por muy importante que sea para Zidane, tenga unos números destacados y vuelva a ser campeón de Liga. Florentino tiene la virtud de pensar con la cabeza fría cuando los ánimos están de celebraciones. No se equivoca. Igual que dijo que Ramos va a estar en el Madrid toda la vida, fue muy explícito en su postura de austeridad con el gasto. «No habrá grandes fichajes este verano. La situación es mala», es un aviso tanto para los aficionados que se hacían ilusiones con ver caras nuevas como para aquellos jugadores que tengan pensado renovar y mejorar su contrato próximamente. De esta mala situación tampoco se libra Sergio Ramos.

Zidane y Sergio Ramos posan con el trofeo de la Liga. (EFE)Zidane y Sergio Ramos posan con el trofeo de la Liga. (EFE)Zidane y Sergio Ramos posan con el trofeo de la Liga. (EFE)

El Real Madrid tiene una política de ofrecer un año de renovación a los futbolistas que hayan llegado a los 32 años. Sergio Ramos tiene 34. Le gustaría llegar hasta los 37 años. ¿Haría una excepción Florentino con Sergio Ramos? No parece que vaya a ser así, con lo que se tendrán que buscar otras alternativas. La más natural sería la de una temporada más con opción a otra condicionada por el rendimiento colectivo e individual. También con la opinión del entrenador. Otra cosa es la mejora salarial y, en este sentido, el que tiene la sartén por el mango es el club. ¿Quién va a pagar 15 millones de euros netos a Ramos? Y en un contrato de dos temporadas. Son 60 millones brutos en España, a no ser que le tienten las ventajas fiscales de Italia. El fútbol está para hacer pocos despilfarros y menos con jugadores que pueden estar en el final de su carrera.

El descenso de los ingresos

Sergio Ramos puede estar tranquilo, como dice Florentino, si acepta que su renovación se ve perjudicada por la coyuntura del coronavirus. Ya lo ha hecho durante el confinamiento, poniendo de su parte para hacer de interlocutor entre la plantilla y el club y aceptar una rebaja salarial. Incluso dando por hecho que si se ganaba la Liga tendrían que renunciar a la prima. Ramos ha sido consciente de la reducción de ingresos por el parón de la competición y el daño económico de tener que jugar sin público. En el Madrid calculan que las pérdidas superan los 150 millones de euros (los ingresos por público suponen el 20% del presupuesto) y con este perjuicio es difícil que Florentino se rasque el bolsillo. El capitán se ha hecho cargo de la avería en las cuentas del club, pero también tiene que mirar por su último gran contrato en el nivel profesional. Después del Real Madrid, probablemente tendrá energías e ilusión para dar un atraco en otra Liga menor.

Sergio Ramos también se puede dar por satisfecho por el reconocimiento del presidente y el entrenador y anteponer que sigue contando para un proyecto a corto plazo. Sería peor que Florentino tensara la negociación y cerrara su ciclo para buscar otro central más joven y más barato. El sevillano puede sentirse satisfecho de no estar en la misma situación que le tocó vivir a Iker Casillas. El portero se tuvo que marchar en una época de vacas gordas. Se puede mirar de diferentes maneras. Sergio Ramos se beneficia de seguir y el Real Madrid de no gastar en fichajes porque la economía está como está, pachucha. No se va a romper su política de renovaciones.

Sergio Ramos y Florentino Pérez tras ganar la Supercopa de España en Yeda. (EFE)Sergio Ramos y Florentino Pérez tras ganar la Supercopa de España en Yeda. (EFE)Sergio Ramos y Florentino Pérez tras ganar la Supercopa de España en Yeda. (EFE)

«El Real Madrid volverá a fichar a los mejores, pero cuando la situación cambie. Es muy difícil pedir a los jugadores que se bajen el sueldo y hacer fichajes. Los grandes clubes estamos pasando una crisis económica», con estas palabras de Florentino Pérez no puede ser muy optimista Sergio Ramos si pretende mejorar su contrato. El presidente del Real Madrid diferencia lo deportivo y lo económico. De Ramos dice que va a seguir siempre que quiera y tenga fuerzas. Matiz importante. Habla de su estado de forma física porque no es nada sencillo hacer la temporada que ha hecho con 34 años. El Madrid tiene una alta exigencia y para el club es asumir riesgos.

Habrá un día que aparezca la fatiga, el agotamiento y se produzca el bajón de Sergio Ramos. Esto hay que tenerlo en cuenta, pese a que la temporada del capitán es muy destacable. Es el tercer jugador que más partidos ha disputado: un total de 42. Los mismos que Toni Kroos. Solo le superan Benzema (45) y Casemiro (43). El análisis del presente es el de un futbolista imprescindible para Zidane, que no se lesiona, juega con regularidad, tiene liderazgo, asume responsabilidades (ha marcado 12 goles) y es un referente. El análisis, con mirada más a largo plazo, de Florentino es diferente.

El deseo de jugar en el nuevo Bernabéu

La austeridad implica que no se puede fichar (tampoco se puede descartar una oportunidad de un mercado a la baja), que hay poco o nada presupuestado para las renovaciones y que las necesidades están puestas en las ventas. Hay que dar salidas. Hacer caja. El Real Madrid ya ha vendido a Achraf al Inter de Milán (40 millones de euros más cinco en variables) y el siguiente en la lista tiene que ser James. ¿A qué precio? El colombiano se ha borrado de las últimas convocatorias. El Madrid quería llegar hace un año a los 40 millones de euros. Hoy no tiene ese precio. Bale lleva seis partidos seguidos sin jugar ni un solo minuto y conociendo su forma de actuar no pondrá nada fácil su salida.

No están los tiempos para alegrías en la tesorería de la casa blanca y, por lo tanto, Sergio Ramos tiene que plantearse ser conservador. Ha ganado la Liga. Todavía queda la Champions y el partido contra el Manchester City (7 de agosto) que, precisamente, él no va a poder disputar por estar sancionado. El sevillano es imprescindible en los planes de Zidane que, por otro lado, dice que no va a estar muchos años en el banquillo. Si se convierte en una hipoteca para Florentino la cosa cambia. Para hipotecas ya está el crédito que hay que pagar para las obras del Bernabéu.

Y a Sergio Ramos le apetece jugar en el nuevo estadio que se acabará dentro de dos años. René Ramos, hermano y agente del central, todavía no se ha sentado a hablar con Florentino, pero hace unos meses decía esto: «El chicle se va a estirar hasta donde se pueda. Pero la edad no perdona, también te lo digo». «Sería una retirada por todo lo grande después de tantos años aquí», dijo en Onda Cero sobre el deseo de su hermano de jugar en el nuevo Bernabéu.

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