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Sergio Ramos rompe de penalti (con VAR) el Clásico para el Real Madrid (1-3)

El Real Madrid rompió el Clásico con un gol de Sergio Ramos de penalti que tuvo que revisar el árbitro, Martínez Munuera, en el VAR. La acción traerá polémica. El agarrón de Lenglet a Ramos existió. La interpretación está en si fue suficiente para derribarle y señalar la pena máxima. Con casi media hora por jugar, tras el gol de ventaja de Sergio Ramos, al Barcelona no le dio para remontar. Se encontró con un Real Madrid más serio y competitivo que en las dos últimas derrotas. El Madrid apuntilló al Barça con una genial maniobra de Modric, con sangre fría, para hacer el tercero. Las dudas pasan ahora al equipo de Koeman que ha perdido dos partidos seguidos en la Liga (Getafe y el Clásico).

El Clásico empezó con picante en las alineaciones antes de que se pusiera el balón a rodar con la decisión de Koeman de dejar en el banquillo a Griezmann. La apuesta era de riesgo. Pedri en el once y el francés señalado por su bajo rendimiento en los últimos partidos confirman que el técnico holandés no mira la edad ni los rangos. Fue la primera gran sorpresa de la sobremesa. La segunda, de menos calado, estaba en el once de Zidane con la suplencia de Modric. El croata no ha sido uno de los peores en las derrotas contra el Cádiz y el Shakhtar, pero el técnico francés quería más músculo y juego directo. Eligió a Fede Valverde para jugar con Casemiro y Kroos en el centro del campo. Y cuando parecía que iba a poblar de centrocampistas el once para dar consistencia al bloque, se decantó por tres delanteros: Marco Asensio, Vinicius y Benzema.

Ulises Sánchez-Flor

En el césped, la noticia estaba en la nueva posición de Ansu Fati. Jugó de ‘9’. Pasó a ser la referencia arriba. El rematador. Los retoques de los dos entrenadores, la estrategia y táctica funcionó en ambos lados. Fede Valverde adelantó al Real Madrid, a los cinco minutos, y Fati igualó, tres minutos después. Empezó el partido con fuerza y goles. En ocho minutos dos tantos y con un Barça y Madrid que salieron a no especular. Fueron generosos en sus esfuerzos, ofensivos, dando más importancia a los ataques que a las defensas.

Con igualdad, en todos los apartados, terminó la primera parte. En el marcador y en el juego. El Real Madrid llegaba con la imagen dañada después de dos derrotas seguidas y dio la cara. En el Barça había la oportunidad de meter en crisis a los de Zidane. La valentía fue la tónica dominante en dos rivales que quisieron llevar la iniciativa, iniciar el juego desde atrás y darle profundidad y velocidad a los ataques. El Barcelona se volcó por la banda de Jordi Alba y en el Real Madrid se eligió la de Mendy y Vinicius pata hacer daño a Dest.

Fede Valverde y Ansu Fati, goleadores

Pegó primero el Real Madrid en una jugada de inspiración de Benzema. Aguantó la pelota, vio la carrera de Fede Valverde por el carril central, el uruguayo superó a Busquets y se coló al área. Recibió y le pegó con contundencia a una esquina de la portería de Neto. El Barcelona todavía estaba frío y demasiado atento a Benzema. El despiste lo aprovechó Fede Valverde. Marcaba el primer chaval del Clásico. La respuesta del Barça fue inmediata con una incursión de Jordi Alba, más rápido que Nacho por esa banda. La defensa del Madrid también estaba fría. Dormida. Ansu Fati ganó la carrera y el espacio a Sergio Ramos. Remató el centro de Alba.

El Clásico empezó, de nuevo, a los ocho minutos. Los dos goles tempraneros despertaron a todos los jugadores en una hora de siesta y en un escenario que se nos hace raro por muchos partidos que llevemos ya sin público. Un Clásico sin aficionados es extraño. Descafeinado. Empezó a aparecer Messi. A coger la pelota y darle ritmo, juego y velocidad a las jugadas. La única manera de pararle fue con el punto de agresividad de Casemiro, que iba al suelo con todo y se empleaba con vigor. El brasileño recibió una amarilla. Estaba al límite. Como Nacho, que con otra amarilla y sufriendo con Jordi Alba, se fue al banquillo en el minuto 43. Parece que tiene problemas musculares, pero Zidane le quitó en previsión de no quedarse con uno menos y sacó a Lucas Vázquez en el lateral derecho.

Messi, cabizbajo, en el Clásico. (Efe)Messi, cabizbajo, en el Clásico. (Efe)Messi, cabizbajo, en el Clásico. (Efe)

La primera parte salió divertida. En todo. Hasta en las intervenciones decisivas de los porteros. Courtois evitó el 2-1 con una buena mano abajo, en un disparo con la derecha de Messi, que había recortado a Ramos. Sacó la pelota ajustada a la cepa del poste. La jugada siguiente fue para el Madrid. Neto evitó el 1-2 en un remate centrado de Benzema. Le faltó precisión al francés. Desperdició poner a su equipo en ventaja. Goles, ocasiones, paradones, ritmo, verticalidad… La primera parte estuvo entretenida. Pero al Barcelona no le funcionó la apuesta de Pedri ni en el Madrid se vio la mejor versión de Asensio ni tampoco de Vinicius. Faltaba más de otros jugadores.

El Barcelona dio un paso al frente en el inicio de la segunda parte. Más decidido a encontrar el gol de ventaja, con las ideas claras de poder hacer daño a la defensa del Madrid por los laterales. Explotó las incursiones de Alba por el lado de Lucas Vázquez y la de Ansu Fati, ya caído a la derecha, por la zona de Mendy. A los ocho minutos tuvo la primera ocasión clara con un centro de Fati y un remate de cabeza de Coutinho que salió ajustado al poste de Courtois. Los dos equipos sintieron que se podían hacer daño.

El agarrón de Lenglet

El árbitro, Martínez Munuera, tuvo un partido tranquilo. Hasta el minuto 60. Con una acción en la que Lenglet agarra a Sergio Ramos en un centro al área y el capitán del Madrid cae al suelo. Intervino el VAR. Martínez Munuera fue a revisarlo al monitor y señaló penalti y cartulina amarilla a Lenglet. Sergio Ramos no falló. Lo tiró a la derecha de Neto, que adivinó el disparo, pero no alcanzó la pelota. El penalti servirá para hacer todo tipo de comentarios. La intensidad del agarrón corresponde al árbitro.

El partido era intenso. Exigente, de ida y vuelta, y de nervios. El esfuerzo, la tensión, lo pagó Fede Valverde que sufrió un mareo. Tuvo que ser cambiado por Modric. El Barcelona activó el modo rodillo para embotellar al Madrid. Pidió un penalti por mano de Varane en un despeje de Ramos en la fase de acoso. La mano estaba pegada al cuerpo del francés. Subían los nervios en dos equipos necesitados.

Koeman hizo un triple cambio, a falta de diez minutos, para meter a Griezmann, Dembélé y Trincao por Pedri, Ansu Fati y Busquets. Salió después Braithwaite por Alba. El Real Madrid se hizo fuerte con el gol de Ramos, replegó, juntó líneas, defendieron todos con esfuerzo, ganas y sacrificio colectivo. Tuvieron Kroos y Sergio Ramos, en los últimos cinco minutos, dos remates para marcar el tercero. Lo salvó Neto. También con Courtois entonado en el arrebato de los de Koeman. Apuntilló Modric. Mejoró la imagen el equipo de Zidane. Espantó la crisis.

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