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UEFA sí paga traidores: relaja el ‘fair play’ financiero para alivio de PSG, City y Chelsea

Minutos después de que el presidente de la Juventus Andrea Agnelli admitiese que «no se puede hacer un torneo con sólo seis equipos» en las páginas de ‘La Reppublica’, el diario francés ‘L’Equipe’ anunciaba que «la UEFA perfeccionará y corregirá el Fair Play Financiero. Y en su subtítulo anunciaba que «los clubes tendrán más flexibilidad».

Era la primera medida que tomaba el regulador europeo del fútbol tras ante la irrupción de la Superliga. «Incluso si no desaparece, el Fair Play Financiero se reestructurará en esencia y ciertamente en forma para permitir un poco más de flexibilidad a los clubes», explicaba L’Equipe. Una frase de Ceferin llamaba poderosamente la atención: «Debemos adaptar el Fair Play Financiero a las nuevas necesidades y proteger a quienes están invirtiendo en clubes, corrigiendo algunas de las injusticias que el FPP puede haber traído en algunas circunstancias. Lo haremos. Saldremos más fuertes de todo esto».

¿A quién quiere proteger Ceferin anunciando esta relajación que anuncia? Parece claro que quienes salen ganando con esta medida son los clubes-estado que se han mantenido al margen de la Superliga, como el París Saint-Germain, o aquellos que se han bajado más rápido del proyecto, como ha sido el caso del Manchester City o Chelsea. Clubes gobernados por los petrodólares de los gobiernos del Golfo Pérsico y el petróleo ruso. Casualmente los equipos que han roto la banca en los últimos años con fichajes que disparaban los precios del mercado.

Alfredo Pascual

El Manchester City está en manos de jeque Mansour bin Zayed bin Sultan Al Nahayan, que ha invertido en el City en la última década de 1.014 millones en fichajes. Una cifra que le ha convertido en el equipo que más dinero ha gastado de la escena internacional para tratar de ganar una Champions que aún no ha podido conquistar. Por contra, sí ha ganado tres Premier inglesas, la Copa y la League Cup. El problema del Fair Play Financiero ya salpicó al City, al que la UEFA castigó sin participar en competición europea durante las temporadas 2020-21 y 2021-22. El club apeló la sanción al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) y este falló el 13 de junio de 2020 a favor del City, retirándole la sanción impuesta por la UEFA y otorgándole vía libre para competir en la Champions League. Además, le redujeron la sanción económica de 30 millones de euros de multa a 10 millones. Una decisión criticada por Jürgen Klopp, del Liverpool, y José Mourinho, entonces entrenador del Tottenham. De ahí que esta relajación del Fair Play Financiero le venga como anillo al dedo a un equipo que hace unas semanas veía cómo su entrenador, Pep Guardiola, advertía que no podían competir en la subasta por el fichaje de Erling Haaland.

El París Saint-Germain, por su parte, es el equipo-estado por definición. En 2011 Qatar Investment Authority, el Fondo Soberano de Inversión de Catar especializado en inversión local e internacional, compró el 70% del club, para meses más tarde hacerse con el otro 30%, que pertenecía a Colony Capital y Butler Capital Partners.​ Qatar Investment Authority pagó un montante de 100 millones de euros por el PSG y colocó al mando a Nasser Al-Khelaifi, un extenista, empresario y presidente de Bein Sports (Al Jazeera Sports).

Pedro Cifuentes

Desde que Florentino Pérez anunció la creación de la Superliga Europea, el PSG se ha mantenido al margen en todo. Hay que recordar que la FIFA llevará el Mundial 2022 a Catar, cambiando incluso el calendario de las ligas ya que la cita mundialista se jugará entre el 21 de noviembre y el 18 de diciembre de 2022 en Catar. El PSG también fue investigado después de que el verano de 2017 cerrase los fichajes de Neymar, pagando su cláusula de rescisión al Barcelona de 222 millones, y el de Kylian Mbappé, por 180 millones al Mónaco. Las operaciones suscitaron el recelo de rivales e instituciones por el incumplimiento del Fair Play Financiero, algo que derivó en una investigación de la UEFA para determinar si el PSG se financiaba ilegalmente de Qatar Investment Authority.​ La investigación concluyó en junio de 2018, absolviendo al PSG por no encontrar irregularidades en los libros contables del club. Pero el resto de rivales de la aristocracia futbolística les señalaron como el nuevo rico del mercado, donde se ha gastado 917 millones de euros en fichajes en la última década. Y, obviamente, también le alivia una relajación del Fair Play Financiero.

A ellos se une un Chelsea que lleva en manos del multimillonario ruso Roman Abramovich desde 2003, cuando compró el club por 165 millones. Desde entonces el ruso, de pasaporte isarelí, se ha gastado más de 1.700 millones de euros en fichajes para un equipo que suma desde su llegada 20 títulos y aspira a ganar la Copa y la Champions en esta temporada. Abramovich no ha escatimado gastos para reforzar al equipo y llevar al club de Stamford Birdge a las cotas más altas de su historia. Abramovich ha hecho una inversión potente en los dos últimos veranos con la llegada de jugadores como Haverth, Timo Werner, Chilwell o Ziyech, pero es cierto que ha vendido antes de la llegada de la pandemia a Hazard al Real Madrid y a Morata al Atlético por cantidades importantes que le han dado margen con el Fair Play Financiero.

Jeques contra aristócratas europeos

Estos equipos-estado o clubes financiados por la billetera de multimillonarios como el ruso se han convertido en los nuevos rivales de los equipos de la aristocracia europea del fútbol. Los mismos que han impulsado la Superliga, como Real Madrid, Juventus, Manchester United, Barcelona, Milan o Inter, para recuperar un poderío económico que han ido perdiendo con la aparición de estos nuevos ricos que han disparado los precios del mercado, los sueldos de los jugadores y las comisiones de los agentes.

Fermín de la Calle

Y en medio de esta guerra de trincheras sobrevive al margen el Bayern de Múnich, un club con un modelo económico sostenible que se ha negado a sentarse a la mesa de la Superliga, pero que tampoco compadrea con UEFA y FIFA. Los bávaros han construido un equipo a la sombra de Adidas reclutando a las grandes estrellas del fútbol alemán y del Este y con un modelo financiero robusto que les ha permitido seguir siendo referente en Europa y en la Champions, de la que es el vigente campeón. Su talante conservador les ha llevado a no entrar en la Superliga, igual que no han entrado en las subastas por grandes estrellas a precios desorbitados. Hasta el punto de que el fichaje más caro de su historia es Lucas Hernández, por el que pagó 80 millones al Atlético, siendo el segundo Sané con 45. Precios discretos en un mercado disparado por la codicia de los clubes-Estado que ahora respiran aliviados al ver que se relajará el Fair Play Financiero, para muchos como premio a su respaldo a UEFA y FIFA en el asunto de boicotear la Superliga.

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