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Un convenio de broma: impugnado por UGT y ninguneado por Madrid y Barça

Por más que desde la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) y la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (ACFF) se nieguen a reconocerlo —y, como en el caso del representante de LaLiga, Pedro Malabia, para ello incluso mienta a cara descubierta—, el I Convenio Colectivo del Fútbol Femenino se encuentra impugnado por UGT, tal y como hemos venido informando en El Confidencial en repetidas ocasiones y, por si alguien aún lo duda, esta vez lo hacemos con el documento que así lo atestigua.

Esta es la única y verdadera razón por la que el citado convenio no ha sido publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE). No por culpa del Covid-19, como quieren hacer ver tanto la ACFF como la AFE, sorprendentes compañeros de viaje frente al sindicato Futbolistas ON, las jugadoras y los dos grandes clubes del fútbol español, Real Madrid y FC Barcelona. Caso aparte es el Athletic Club, que tampoco lo firmó, pero bien que quiere aprovecharse ahora de él, precisamente para que sus dos mejores jugadoras no se le marchen a Madrid y Barça sin dejar un solo euro en sus maltrechas arcas. Es lo que tiene creerte lo que no eres y elegir el bando equivocado.

Kike Marín

Cuesta entenderlo después del aquelarre del postureo que el 19 de febrero se vivió con la presentación del convenio colectivo nada menos que en el Congreso de los Diputados. Pero esta es la cruda realidad del fútbol y de todo el deporte femenino español en general. Ningún partido político faltó a la cita y hubo codazos por salir en la foto, aunque seguro que si ahora les preguntan por él, ni sepan que está impugnado, y nada menos que por un sindicato con 130 años de historia como es UGT.

Sí, tan solo cinco días después, es decir, el 24 de febrero, la Federación Estatal de Servicios, Movilidad y Consumo de la Unión General de Trabajadores (FeSCM-UGT) presentó un escrito ante la Dirección General del Trabajo en el que solicitaba que «no se procediera al registro y publicación en el Boletín Oficial del Estado del denominado Convenio colectivo para las futbolistas que prestan sus servicios en clubes de la primera división femenina de fútbol».

La presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, junto a la presidenta del CSD, Irene Lozano, en la presentación del I Convenio Colectivo del Fútbol Femenino. (EFE)La presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, junto a la presidenta del CSD, Irene Lozano, en la presentación del I Convenio Colectivo del Fútbol Femenino. (EFE)La presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, junto a la presidenta del CSD, Irene Lozano, en la presentación del I Convenio Colectivo del Fútbol Femenino. (EFE)

El principal motivo también está contado, y no es otro que la oscura maniobra de AFE para dejar fuera a UGT de la firma de un convenio en cuyas largas y tortuosas negociaciones no solo participaron activamente sus representantes, sino que estos aportaron la experiencia, los conocimientos y, sobre todo, la independencia que el sindicato mayoritario (AFE) no tuvo en ningún momento. Primero, para obstaculizarlo a instancias de la Federación Española de Fútbol (RFEF). Y, después, para dejar a esta fuera a instancias de LaLiga, con la que ahora que se le sigue viendo de la mano en este jardín en el que se han metido.

Pero, volviendo a la impugnación, he aquí otro importante detalle: la Dirección General del Trabajo comunicó a UGT que no se había iniciado el trámite de registro y publicación del convenio colectivo referido porque nadie lo había presentado. Increíble, sí. De ahí que no pudiera adoptarse ninguna decisión, si bien quedaron en avisarles en cuanto se presentara, algo que sucedió el 5 de marzo. Seis días después, UGT ratificó el contenido del escrito de impugnación del 24 de febrero «sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 163.2 in fine LRJS, para el curso de demanda de oficio ante la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional».

Carta de UGTCarta de UGTCarta de UGT

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Juicio en la Audiencia Nacional

El argumento de más peso con vistas al juicio que este jueves se celebrará a las 11:00 horas en la Audiencia Nacional, y al que tienen previsto asistir varias futbolistas, está claro: si no hay Convenio Colectivo, ¿cómo va a poder aplicarse? Pero hay más: si varios clubes de los implicados en la polémica de la Lista de Compensación no lo firmaron, ¿por qué tienen que someterse a él, ya sea para retener o para fichar a una jugadora? Por si el fondo de la cuestión fuera poco, también hubo un error de forma: la Comisión Paritaria que debe regular este punto se constituyó fuera de plazo por una negligencia de Santiago Nebot, antes abogado de AFE, luego de LaLiga y en este conflicto podría decirse que de los dos a la vez.

Claro que a la impugnación de UGT hay que sumarle el ninguneo de FC Barcelona y Real Madrid. El club catalán ni siquiera acudió a la mediación celebrada el pasado viernes en el SIMA, mientras que el que preside Florentino Pérez, que ya es oficialmente Real Madrid, lo hizo pero para dejar claro que, primero, no son parte ni de la mesa negociadora ni de la comisión paritaria y, segundo, dejar patente que el Convenio no está publicado en el BOE, por lo que difícilmente puede estar en vigor.

Sirva el ejemplo de la navarra Maite Oroz, quien el 30 de junio acabó contrato con el Athletic Club y ha fichado y ha sido presentada como nueva jugadora del Real Madrid, quien no ha tenido en cuenta los 250.000 euros que el club bilbaíno fijó en la Lista de Compensación. El mismo caso que otra futbolista del equipo vizcaíno, Damaris Egurrola, por la que el FC Barcelona tampoco está dispuesto a pagar una cantidad que considera desproporcionados por los argumentos antes mencionados.

Es decir, que la debilidad argumental de la patronal y de su sindicato ‘amigo’ es más que evidente y se la dejan botando a la Audiencia Nacional para que falle a favor del sindicato que sí defiende a las futbolistas, Futbolistas ON, y de unas jóvenes jugadoras que lo único que hacen es, no cuestionar que sus clubes de origen puedan cobrar alguna compensación en concepto de formación, sino que sean unas cantidades acordes a los sueldos que hay en el fútbol femenino español.

Kike Marín

Si bien es lógico y comprensible que la ACFF, con su presidente Rubén Alcaine a la cabeza, defienda sus intereses, lo más increíble y llamativo de este asunto es la postura de AFE, en contra de anular la Lista de Compensación y mirar por los intereses de unas jugadoras que es normal que se estén afiliando en masa a Futbolistas ON. «Es un convenio pionero en Europa. Es un día histórico. Mañana será otro día, pero será otro día en el que nuestras compañeras tendrán sus derechos laborales regulados», dijo David Aganzo tras el mencionado acto celebrado en el Congreso de los Diputados. Sobran comentarios, ¿verdad?

Por cierto, un Aganzo que sigue sin dimitir de la presidencia de AFE a pesar de todo lo publicado y demostrado en El Confidencial sobre las irregularidades de su máster de la Universidad Rey Juan Carlos. Aunque, claro, con la que se le viene encima en los tribunales, igual lo de su ‘máster a lo Cifuentes’ es lo de menos…

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