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Un labrum roto es poca cosa para parar a Mantilla

El labrum del hombro izquierdo dio esta mañana otro aviso a Álvaro Mantilla. Y todo apunta a que está roto. El defensa de Maliaño está cumpliendo el sueño que siempre tuvo, jugar en el Racing, y no está dispuesto a despertarse en un quirófano…, al menos hasta que acabe la temporada. El labrum es un anillo de tejido firme que hace que los huesos del brazo encajen perfectamente en los del hombro. Una especie de tuerca, que cuando falla hace que se salga el hombro. Y cuando eso sucede una vez, como le pasó a Mantilla en su hombro izquierdo, lo normal es que se repita una y otra vez. Hoy, sin ir más lejos, cuando se tiró en plancha para intentar evitar un remate de Marco Camus en el partidillo. Uno más flojo se hubiera ido para el vestuario. Mantilla, aguantó. Sin mover el brazo izquierdo con normalidad, apretando los dientes…, pero peleando por un puesto en el once de Aritz Solabarrieta.

Después del entrenamiento, Mantilla pasó por ‘SER Deportivos Cantabria’ y le confesó a Óscar García Mayo que sabe que el curso lo acabará en un quirófano: «La primera vez que me lesioné el hombro, el doctor Mantecón me aconsejó operarme y hablamos que la mejor opción, si no iba a mucho más, es operarme en verano y estar 2-3 meses de baja«. Tiene la suerte de que el Racing tiene en su cuerpo médico un cirujano que cuenta por éxitos rotundos todas las operaciones que ha llevado a cabo, Antonio Cruz.

Álvaro Mantilla, camargués de 20 años, es un producto de la cantera racinguista, que retornó este verano a la casa después de una exitosa cesión la pasada temporada en el Club Deportivo Laredo, al que colaboró a ascender a Segunda B. Puede jugar en cualquier puesto de la defensa, incluso de lateral izquierdo, pese a que es diestro y tiene el perfil de zaguero de los de toda la vida. Fuerte. Duro. Rápido. Con buen juego aéreo. Los hay, eso sí, con mejor pie para el balón.

Mantilla reconocía hoy en la SER que está viviendo «un sueño increíble para un chaval como yo, que me he criado aquí toda mi vida, he sido aficionado toda mi vida, he ido a El Sardinero todos los días en Primera, Segunda y en 2ªB. Estar en el primer equipo es un logro de cojones«. En su caso, llevarse la mano al escudo cuando marcó su primer gol de verdiblanco ante el Arenas en el último partido no fue una pose. Si pudiera, se lo clavaría con chinchetas. Tanto que ni se plantea salir en el mercado invernal: «Yo no tengo pensado salir de aquí, sería decisión de otros, yo todo este año quiero estar en la primera plantilla del Racing».

Empezó la temporada de titular, ante el Portugalete, pero le pudo la presión de verse donde tantas veces soñó, colaboró con Iván Crespo en el gol encajado y no estuvo bien. Eso le costó salir del once, pero no se rindió y en Gobela ya demostró que está para competir con cualquiera para una plaza en la defensa. Aunque tenga un labrum roto.

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