Viajes

Un paseo por Tierra de Campos, el paisaje que vio nacer al abuelo de Jeff Bezos

Villafrechós es un pueblo de Valladolid de apenas 500 habitantes. Para presumir, como tantos otros municipios de Castilla y León, sólo le quedaba su pasado. Ahora tiene otro motivo: allí vivió el abuelo paterno de la persona más rica del mundo, Jeff Bezos, que recientemente ha cedido el puesto de consejero delegado de Amazon.

Ya hemos visto que Villafrechós, otra víctima de la despoblación del medio rural en la España interior, ha recurrido a Bezos para que reflote el municipio. No piden mucho: que el hasta hoy jefe de Amazon y propietario de The Washington Post les haga una residencia de ancianos (lo que no parece una inversión de futuro precisamente).

El pueblo espera despertar la complicidad de Jeff Bezos recordándole la figura de su abuelo. En realidad, el multimillonario ya conoce Villafrechós. Fue en 2011. Toda la familia Bezos estuvo allí una semana.

Hace pues 10 años que el ya ex CEO de Amazon conocío el paisaje en el que se crío su abuelo. Tierra de Campos. Esa reducción casi al abstracto de la idea misma de paisaje: solo un brochazo de tierra y, encima, dos o tres de cielo.

Es el símbolo de Castilla, la del norte, aunque en realidad sea ésta una región mucho más variada y diversa. Urueña (en la foto), la única Villa del Libro de España, es un buen promontorio para ver este paisaje y queda a 25 kilómetros de Villafrechós.

En la parte centro-occidental de la meseta del Duero, Tierra de Campos se extiende por las provincias de Palencia, Valladolid, Zamora y León. También se conoce esta comarca como Campos Góticos, la zona a la que llegó inicialmente el grueso de la población visigótica, a fines del siglo V.

Es de topografía ondulada, interrumpida a veces por cerros bajos, coronados algunos por castillos, y la atraviesan ríos de escaso caudal como el Valderaduey o el Sequillo. Por Villafrechós cruza el río Navajos, también conocido como Ahogaborricos, porque es tan poco su caudal que, dicen los lugareños, hay que ser muy borrico para ahogarse en él.

En los flancos de esta comarca sí hay ríos más generosos, como el Carrión, el Cea, el Esla o el Pisuerga. Pero si es por agua para eso está, o estuvo (cuántas cosas se conjugan en pasado en estas tierras), el Canal de Castilla.

Se concibió para llevar el trigo a los puertos del norte, mediante transporte fluvial de tiro por la orilla, la llamada sirga (barcazas arrastradas por animales). Construido entre mediados del siglo XVIII y principios del XIX, fue una de las obras de ingeniería hidráulica de mayor importancia de su época. Pero llegó el tren y el canal dejó de tener sentido.

El olvidada carretera fluvial no queda muy lejos de “Bezosville”. A sólo 17 kilómetros de Villafrechós está Medina de Rioseco, donde finaliza (o empieza) el Ramal de Campos, de 78 km, el ramal con menos desnivel de todo el Canal de Castilla (en la imagen).

Otra ruta, más viva ésta, que atraviesa Tierra de Campos es el Camino de Santiago. La Ruta Jacobea en esta comarca es un camino de enorme interés, tanto por la belleza del mismo, como por los lugares que atraviesa, ofreciendo una muestra exquisita de templos, dentro de este Itinerario.

En ningún lugar como aquí, en los campos de Castilla, el camino se llena de tanta espiritualidad. Cielo y tierra, y el caminante avanzando en el filo que trazan ambos. Nada más y nada menos.

Por la provincia de Valladolid pasan dos rutas jacobeas: el Camino del Sureste y el Camino de Madrid. Este último, que arranca en la capital de España para enlazar en Sahagún con el Camino Francés, es el que tranScurre junto a Villafrechós, viniendo desde Medina de Rioseco.

En cuanto a patrimonio, Villafrechós tuvo más que tiene. Tuvo castillo (hoy sólo queda una calle con ese nombre) y molinos de viento. Hubo dos molinos harineros de viento, construidos, en piedra y sólo queda uno en ruinas. De interés, la Iglesia de San Cristóbal y el Convento de Santa Clara.

Cerca del pueblo del abuelo de Bezos queda Morales de Campos y Villaesper. Esta última es una pedanía del municipio de Villabrágima, una pequeña aldea ya casi sin habitantes. Sin embargo, conserva las ruinas de la iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza, del siglo XVI, que fue conocida como la Perla de Castilla. Fue un bello templo, de sillería perfecta, pero hoy es sólo una ruina (en la imagen), con hermosos muros pero con las nubes y las estrellas por techo.

Finalmente, a la hora de hacer mesa y mantel, a buen seguro que damos con algún restaurante donde degustar un buen lechazo, unas chuletillas o un cochinillo asado. En Villafrechós está el restaurante El Atrio (con 4,5 sobre 5 en TripAdvisor) o El Baluarte. En el pueblo hacen de forma artesanal queso de oveja y embutidos, pero son especialmente famosas sus almendras garrapiñadas.

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