Viajes

Una escapada al único desierto de Europa… antes de que llegue el verano

Nos gusta pensar que la naturaleza con mayúsculas es verde y tiene montañas (con las cumbres nevadas de manera casi perpetua). Pero ese paisaje que nos parece idílico no siempre tiene la biodiversidad de un paraje menos verde, más abrupto y, en suma, más seco.

Por eso España es un lujo en Europa en lo que a biodiversidad se refiere. Podemos transitar desde las montañas del Pirineo oscense a los pinares de Doñana o de un hayedo, como el de Irati o el de Tejera Negra, a un desierto, el de Tabernas. De hecho éste, situado en el interior de Almería, es el único desierto de Europa (el resto se consideran zonas semidesérticas).

Está situado al norte de la ciudad de Almería, entre las sierras de los Filabres y de Alhamilla. Para sorpresa de muchos, el Paraje Natural Desierto de Tabernas ofrece una ingente y rica variedad de recursos ambientales de interés, especialmente geológicos. Lo dicho, la vida no está en el verde intenso sino cerca del calor.

El de este desierto es un clima mediterráneo subárido, con precipitaciones que no alcanzan los 250 mm anuales y temperaturas medias superiores a los 17 grados. En Tabernas se han formado ramblas de tipo mediterráneo, las conocidas bad lands que dan forma a estepas de gramíneas.

La singularidad de la flora del desierto almeriense es absoluta. Presenta un elevado número de endemismos exclusivos del área, iberonorteafricanismos y especies raras a nivel mundial, que sólo aparecen en él y en otros puntos de idéntica caracterización, como explican en la web de turismo de la Junta de Andalucía.

Por la riqueza de su avifauna este paraje se declaró Zona de Especial Protección para las Aves. Las aves se pueden observar, sobre todo, en los cursos de las ramblas o en las paredes donde encuentran lugares para refugiarse y nidificar. Es el caso del vencejo real, el avión roquero, el roquero solitario o la grajilla. Destaca también la presencia del camachuelo trompetero y de otras de aves esteparias, como alcaraván, ganga y cogujada.

Además en el Desierto de Tabernas habitan reptiles como la lagartija colirroja, culebra de escalera o el lagarto ocelado; y mamíferos como el zorro, conejo, lirón careto y las dos especies de erizos españoles, el moruno y el común.

Bajo el paisaje de cárcavas se esconde un museo natural a escala real, vivo y único en el contexto europeo por su interés para el estudio de los procesos erosivos y geológicos. Es posible observar, por ejemplo, todo un muestrario natural de formas: microcráteres provocados por el impacto de gotas de lluvia, chimeneas de hadas, surcos o regueros, gullies, sismitas, arrecifes fósiles,… o el emblemático y majestuoso Cerro Alfaro.

Uno de los recursos económicos más explotados del Desierto de Tabernas es como escenario de películas. El paraje ha sido testigo de numerosos rodajes (se calcula que más de 300 desde 1950). Entre los más famosos, los de Lawrence de Arabia o Indiana Jones y la última cruzada.

En la época dorada del western, numerosas producciones internacionales escogieron sus parajes para recrear ‘El Lejano Oeste’. Un poco más tarde, Almería y su desierto fueron el lugar natural de los spaghetti western de los años 60 y 70. Mucha gente vivió del cine en Almería. Para conocer cómo fueron aquellos años tenemos tres poblados del oeste: Fort Bravo Texas Hollywood, Oasys MiniHollywood y Western Leone.

Hoy, pese al declinar de los western, Tabernas sigue siendo una de las localizaciones predilectas de los directores extranjeros (también para grabar videoclips y spot de publicidad). Últimamente han pasado por aquí superproducciones como Assassin’s Creed, Los hermanos Sisters o Terminator: Destino oscuro.

Y las series. Uno de los últimos rodajes más célebres del desierto almeriense fue el de la tercera temporada de la serie Penny Dreadful, que puso el punto final a su historia en estos parajes. Pero a la lista podemos añadir Juego de Tronos, Doctor Who o Black Mirror.

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