Viajes

Una ruta de otoño por los pueblos blancos de Andalucía

Los Pueblos Blancos de Andalucía ofrecen al visitante la oportunidad de disfrutar de la estética que les brindan las casas encaladas. Historia, arquitectura, cultura y gastronomía se unen en estos municipios, localizados en las provincias de Cádiz y Málaga.

Estos sencillos pero hermosos pueblos nos permiten contemplar antiguos castillos medievales, yacimientos arqueológicos y cuevas prehistóricas. En algunos casos hasta conseguirán trasladarnos a la antigua Al-Ándalus.

Ubicada en la Sierra de Grazalema, es una localidad muy singular. Aquí, uno de los principales atractivos está en la arquitectura de sus casas, construidas algunas bajo la roca y otras sobre ésta o en su interior que dan forma a un entramado de calles inigualable.

Es un municipio de origen romano situado a los pies de un risco y coronado por un impresionante castillo. En Olvera conviven la herencia andalusí, la arquitectura popular y los edificios con fachadas palaciegas. Destaca el laberíntico Barrio de la Villa, que se asienta sobre lo que era el casco de la ciudad antigua y dónde destacan la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación y la Torre del Homenaje.

Este pueblo blanco se localiza en la cima de una colina en la Sierra de Cádiz, a 65 kilómetros de la capital gaditana. Además de visitar diversas iglesias y monumentos, es imprescindible visitar el castillo, una fortaleza reformada entre los siglos XIV y XV que durante el periodo musulmán fue alcázar militar.

Se trata de un municipio enmarcado en un área protegida de 53.411 hectáreas. Aquí se puede pasear por las calles estrechas y empedradas y visitar su museo textil, uno de los principales lugares d interés cultural de la población.

Esta localidad aparece animada por los naranjos que decoran sus calles y por el murmullo de sus fuentes. Aquí se pueden visitar los yacimientos prehistóricos de Cuevas de Santa, Chamusquina, Castillejo y el Cerro de la Botinera.

Es un pueblo de la provincia de Cádiz con más de 30.000 años de antigüedad y que ha crecido a las orillas del embalse que le da nombre. Aquí merece la pena visitar su castillo, el Convento de Corpus Christy y el Monasterio de los Jerónimos, entre otros edificios relevantes de arquitectura civil.

De origen prehistórico, es conocida como el Balcón de los Pueblos Blancos por las magníficas vistas que ofrece de los pueblos vecinos. Aquí se pueden visitar un molino de aceite y el museo de usos y costumbres además de, quienes amen la espeología, la cueva de la Fariña o la del Susto.

A 1331 metros de altura, sobre las faltas de la Sierra de Jaral, este municipio de fundación musulmana ofrece a quienes lo visiten atractivos como el castillo del siglo XII, la Torre del Homenaje y los restos de la villa medieval y sus murallas.

En plena Sierra de Grazalema y junto al río Majaceite encontramos esta población de apenas 2.000 habitantes. Antiguamente fue la casa de retiro señorial de los Duques de Arco donde se pueden visitar monumentos como la parroquia de Guadalupe o el Palacio Ducal o disfrutar dando un paseo por los frondosos bosques que lo rodean.

Acaso la localidad más grande de todas las que conforman esta ruta, Ubrique está declarada Conjunto Histórico. Además de pasear por sus callos y descubrir su casco antiguo, se puede visitar el yacimiento de Ocvri, una antigua ciudad romana que invita a dar un paseo por la historia de la sierra de Cádiz.

Además de estos municipios también se pueden visitar otros que se enmarcan dentro de la ruta de los Pueblos Blancos: Alcalá del Valle, Algar, Benaocaz, Espera, Prado del Rey, Puerto Serrano, Torre Alháquime, Vilanueva del Rosario y Villamartín.

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