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Una ruta por Morella, el tesoro del Alto Maestrazgo castellonés

Fue punto de asentamiento de iberos, romanos, godos y árabes dejando todos ellos su huella. Además, cuentan las crónicas, fue refugio del último cátaro. Es Morella, en la provincia de Castellón. Enclavada en el macizo del Alto Maestrazgo, siempre ha tenido una situación privilegiada que la ha puesto en el ojo de la historia.

Uno de los lugares que más contribuyen a llamar la atención de los curiosos, lo encontramos antes de llegar a la propia ciudad de Morella. El santuario de la Balma, situado a unos 23 kilómetros de distancia, se encuentra en una gran cueva excavada en una rocosa ladera.

Su entrada ya sugiere un acercamiento a las entrañas de la tierra y es casi un ejercicio de espeleólogo debido a lo baja que se encuentra la entrada. Una vez que se accede al interior, el visitante llega a la capilla donde se encuentra la Virgen de la Balma, en el centro de una gran gruta de tal manera que, si no fuese por las rejas que la rodean, daría la impresión de que apareció allí y no se ha movido.

Ya en Morella, lo primero que alcanza nuestra vista es el imponente castillo que fue construido por los árabes y posteriormente remodelado y reconstruido a lo largo de los siglos. Se encuentra sobre la parte más escarpada de un monte presidiendo la ciudad.

El castillo presenta una mezcla de estilos diferentes ya que fue cambiando de dueños que lo modelaron a su gusto, especialmente durante la Edad Media, aunque también sufrió las guerras de sucesión, de la independencia y las carlistas. Impresionan las murallas que rodean Morella y que fueron construidas en el siglo XIV, sustituyendo a otras del siglo XI, destruidas por los asedios de El Cid.

De los monumentos religiosos destaca el convento de San Francisco en la imagen). También es de estilo gótico y resalta su sala capitular donde hay una pintura al fresco que representa la Danza de la Muerte del siglo XV, muy poco apreciable por su mal estado de conservación.

El conjunto de la arquitectura civil está representado, entre otros, por el ayuntamiento de estilo gótico medieval y la multitud de casas solariegas distribuidas por toda la ciudad. Sobre todo destaca el acueducto, construido entre los siglos XIII y XIV.

Aunque los vestigios prehistóricos y los yacimientos donde se han encontrado testimonio de los dinosaurios del jurásico se encuentran a lo largo de todo el valle que acoge a la localidad, el punto más importante en cuanto a la prehistoria se encuentra en el término de Morella La Vella.

En sus cuevas, de fácil acceso para el visitante, se pueden observar pinturas rupestres del neolítico con multitud de representaciones de la figura humana y de completas escenas donde ser muestra al hombre del neolítico en diversas situaciones cotidianas. Los restos de los grandes saurios y su historia pueden visitarse en un museo habilitado exclusivamente para ello en la Torre de Sant Miquel.

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