Deportes

Vallecas abraza el rugby para rescatar un campo y luchar contra la burocracia política

Gareth Collins es galés. Y es de Vallecas. Porque como los de Bilbao, la gente de Vallecas también nace donde quiere. Como buen galés, le apasiona el rugby, deporte al que se aficionó en Cardiff como seguidor de los Blues. Ha llegado al barrio persiguiendo un balón oval. Desde hace meses, Gareth es jugador del Vallecas Rugby Unión, como Sara, una de sus gemelas. Pero, por encima de eso, es un vecino más que disfruta y sufre el barrio.

El próximo 26 de julio, Gareth correrá una media maratón benéfica para recaudar fondos con los que ayudar a las familias más necesitadas del vecindario. Esta es una de las muchas iniciativas que ha puesto en marcha el Vallecas Rugby Unión, un grupo de aficionados al oval que hace cinco años decidieron fundar un club para demostrar a Vallecas que «muchos de los valores que identifican al barrio coinciden con los de nuestro deporte. Trabajo en equipo, solidaridad, humildad, capacidad de asociación… En realidad, nos parece natural que Vallecas acabe acogiendo el rugby porque los dos promueven lo mismo», apunta Sandra Moreno, presidenta del club.

Fundado en 2016, el Vallecas Rugby Unión ha alcanzado los 150 jugadores tras estrenar su flamante sección de ‘rugby touch’. Comenzó tirando del carro su primer presidente, Marcos Sánchez, pero desde este año mandan las mujeres, no solo por tener una presidenta, que también. Tiene más fichas el femenino que el masculino, «aunque empezamos solo cuatro en 2016, pero se corrió rápido la voz y llegaron muchas chicas de Obras Públicas y chicos de Físicas». Además, el sénior masculino está entrenado por una mujer. Y no una mujer cualquiera. Los dirige una ‘leona’ que acumula más de 20 internacionalidades con la selección española: Elena Redondo.

El Vallecas Rugby Unión, nuevo símbolo deportivo del popular barrio madrileño.El Vallecas Rugby Unión, nuevo símbolo deportivo del popular barrio madrileño.El Vallecas Rugby Unión, nuevo símbolo deportivo del popular barrio madrileño.

Esta profesora, que ha sido jugadora, entrenadora y árbitro de rugby, confiesa: «Aunque no soy de Vallecas, lo que me convenció de este proyecto es que no se queda en el campo, que ofrece muchas posibilidades sociales fuera de él: ayudar a la gente del barrio, integrar chicos de centros de acogida, apoyo a colectivos LGTBI, la lucha feminista, ayuda al medio ambiente… Luchan por hacer mejor Vallecas y aquí hay mucho trabajo por hacer». Helen, como la conoce todo el mundo, nos revela un dato que explica la filosofía del club: «Nos ofrecieron ascender porque quedaba una plaza libre, pero decidimos que no era coherente con lo que estábamos predicando a los jugadores. El ascenso debemos ganarlo en el campo con nuestro esfuerzo y por eso rechazamos el ofrecimiento. Tenemos un grupo de jugadores y jugadoras que no fallan en ningún entrenamiento, muy respetuosos y que están atentos a todo lo que les dices. Yo esperaba construir un equipo y hemos construido una familia».

El nombre no es casual

El nombre de Vallecas Rugby Unión «no es casual», nos explica la presidenta. «Le pusimos Unión porque es el valor primordial que tratamos de transmitir, pero además es el nombre del campo en el que comenzamos a trabajar, el campo de la Unión, en Santa Eugenia, aquí en Vallecas. Y además la denominación británica del rugby XV es Unión, lo que le da ese toque…», apunta divertida esta ingeniera aeronáutica que, además de presidir el club, preside la primera línea del equipo femenino desde su posición de talonadora.

Los dos equipos sénior, el masculino y el femenino, son los motores del club. Sin embargo, la joya de la corona es la escuela, los niños: «En la temporada 2018-19, logramos una subvención de un año como escuela municipal, y en la siguiente temporada renovaron la ayuda por dos, lo que nos da estabilidad para trabajar. Hoy, tenemos 50 niños jugando al rugby en Vallecas que participan en torneos y jornadas en las que comparten campo e incluso equipo con chicos de otros clubes. Divulgamos la práctica del rugby en Vallecas entre los niños, pero el reto es poder hacerlo entre los padres. Que descubran cuánto puede ayudarles a educar a sus hijos».

La escuela, el orgullo del club. El rugby como modelo educativo para niños y padres.La escuela, el orgullo del club. El rugby como modelo educativo para niños y padres.La escuela, el orgullo del club. El rugby como modelo educativo para niños y padres.

Para Sandra, el sentido de pertenencia al barrio es fundamental. «La bandera de Vallecas es el Rayo Vallecano. Son un referente, porque tienen ese carácter asociativo del barrio que los lleva a embarcarse con otros colectivos y asociaciones para ayudar. La mayoría de nosotros somos de Vallecas y la vida del barrio se refleja en el día a día del club. Asociar el nombre de Vallecas con el del rugby es una responsabilidad y un reto, pero en realidad comparten los mismos valores».

El club se da a conocer de momento por el boca a boca. Sus patrocinadores son del barrio, como la cervecera Valle del Kahs (CCVK), espónsor principal desde el principio. A nivel social, están muy implicados con Orgullo Vallecano, con quien trabajan para dar visibilidad a las iniciativas del colectivo LGTBI y otros colectivos que tienen poca visibilidad. Y, por supuesto, participan en las fiestas del barrio, como las de La Karmela, donde colaboran con aulas de rugby para los más pequeños, tocatas, charlas, organizan conciertos e incluso han participado en un documental titulado ‘8-M: ocho mujeres que practican ocho deportes’.

Un campo construido y sin inaugurar

Pero Vallecas sigue marcado por la frontera de la M-30. Y eso política y administrativamente sigue siendo un problema. El hándicap del Vallecas Rugby Unión es el campo. «Jugamos en Orcasitas y en Puerta de Hierro porque no tenemos campo propio y logísticamente es un inconveniente. En 2017, se aprobó un presupuesto para construir un campo de rugby, el campo de Los Arbolitos. En muchos casos se para la subvención o se frena la obra, pero en el nuestro… ¡está construido! El campo está hecho, con los palos puestos, las líneas pintadas, un graderío… Debió haber alguna modificación del proyecto y la burocracia nos impide disfrutarlo. La resolución del problema es una cuestión de voluntad política, porque el campo está para entrar a jugar y solo falta asignar la gestión y empezar a utilizarlo. Hemos intentado moverlo en la Mesa de Deportes del barrio y en la Junta Municipal de distrito, a la que se llevará el asunto este martes 23 para ver si lo desatascan definitivamente. Hace 15 días, los compañeros de San Isidro han estrenado su campo, cosa de la que nos alegramos porque lo disfrutaremos jugando con ellos. Ese proyecto, por ejemplo, era posterior al nuestro. Aquí en Vallecas, como siempre, las cosas parecen ir más despacio», afirma con resignación la presidenta.

La cuarentena ha sido especialmente dura en Vallecas: «Nos hemos implicado organizando recogida de bienes de primera necesidad y comida para las familias que lo están pasando mal. Hemos creado una red de puntos de recogida con la colaboración de nuestros patrocinadores en el barrio para que la gente dejase allí sus donaciones, y nosotros las llevábamos luego al sitio donde se centralizaba el reparto por parte de la gente de Somos Tribu VK. Sin embargo, la situación ha sido tan complicada que las familias más necesitadas han ido directamente a los puntos de nuestros patrocinadores a recoger comida. También ha habido donaciones desde el club, aportaciones individuales e iniciativas varias como la de Gareth para ayudar. Todo cuenta, porque está siendo complicado para mucha gente».

«El espíritu de Vallecas te atrapa»

Gareth Collins llegó a España persiguiendo un oval y lo ha encontrado en el Unión de Vallecas.Gareth Collins llegó a España persiguiendo un oval y lo ha encontrado en el Unión de Vallecas.Gareth Collins llegó a España persiguiendo un oval y lo ha encontrado en el Unión de Vallecas.

Muchas veces, no es fácil llevar el rugby a todos. «En el barrio, hay muchos casos de chicos que quieren jugar y no pueden pagar la ficha por la situación económica en que vivimos. Desde el club, tuvimos claro que ningún niño que quisiera jugar se quedaría sin hacerlo, y para ello hemos buscado soluciones. Afortunadamente, hoy podemos cumplir ese propósito. Además, tenemos chicos en situación de vulnerabilidad y otros que llegarán de centros de acogida», apunta orgullosa Sandra.

Es ahí, cuando llegan las dificultades, cuando el Vallecas Rugby Unión saca músculo. «El espíritu de Vallecas te atrapa, esta gente te contagia las ganas de ayudar y utilizan el rugby como una herramienta para hacer mejor todo lo que les rodea. Su junta directiva tiene una media de edad de 30 años y son gente supercomprometida con el rugby y con el barrio. Son un ejemplo. He jugado en muchos equipos y conocido decenas de clubes, y puedo decir que lo que estoy viviendo aquí no lo he vivido en ningún otro club, porque el alma del barrio lo invade todo. Es mucho más que un club de rugby», concluye la autorizada voz de Elena Redondo, una leona que llegó a Vallecas persiguiendo un balón oval y que será difícil que salga ya del barrio.

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