Deportes

Ventajas e inconvenientes de un mercado de guerra

Nadie en el Real Valladolid quiere ser de Segunda. Nadie lo quería el año pasado, ni el club, ni los jugadores, ni el cuerpo técnico, ni mucho menos la afición, que, hastiada, lamentó el cuarto descenso de categoría en lo que va de siglo. La realidad fue tan dura como justa con el conjunto blanquivioleta, que prepara desde hace una semana el asalto al ascenso a las órdenes de un técnico de probadas garantías como Pacheta.

Sucede, sin embargo, que, como encabezan estas líneas, nadie quiere ser de Segunda. Nadie más allá del entrenador ha salido a decir públicamente que este es su proyecto y que quiere ganar aquí. Entretanto, el club no titubea, y no debe hacerlo: aun a sabiendas de que debe deshacerse del exceso de equipaje, quiere mantener a sus principales activos (o eso sale de las oficinas, al menos). Y a hacerlo puede ayudar el mercado de guerra.

Que no haya un euro en el mundillo puede permitir que alguno de aquellos que hoy no quieren estar tengan que quedarse cuando cierre la ventana de pases (habría que ver en qué condiciones y con qué cara). Aun con la depreciación del plantel, lógica tras el destino fatal emprendido al final del pasado curso, hay activos que mantienen un alto valor, y así se lo está haciendo ver la dirección deportiva a aquellos que llaman aguardando poco menos que una liquidación.

Ni su permanencia en el equipo hará que el Real Valladolid ascienda en diciembre, algo que Pacheta se ha encargado de repetir varias veces, pero mantener a cuantos más jugadores sea posible de los El Yamiq, Olaza, Weissman o Marcos André acercará, sin duda, al éxito. Claro, que, además de quizás tener que desprenderse de alguno de los mencionados para elevar la base salarial, hay que tener en cuenta que las salidas pueden volver a ser un lastre.

La temporada pasada las rescisiones fueron un problema; este, puede volver a repetirse. No es la intención de la dirección deportiva, que de momento quiere ahorrarse recurrir a esa fórmula, ya que con ella se perdería músculo económico. Conforme avancen las semanas, habrá que ver si ese afán puede mantenerse o si no queda más remedio que acometer alguna si el vestuario no aligera efectivos. Por las bajas, hoy no es un problema. Habrá que ver en tres semanas…

Porque eso de que no haya dinero obstaculiza la ‘operación salida’ también. Porque igual que hay jugadores que no quieren ser de Segunda, otros querrán continuar en el Pucela a pesar de que milite en esta categoría, y en algunos casos, será la entidad la que prefiera que no. Lo que antaño podía parecer una muestra de fuerza, la capitalización del club, se ha convertido en una herencia envenenada, debido al alto número de activos.

En este sentido, Fran Sánchez ha reiterado varias veces que el respeto debe ser de todos para todos, y en esas se está. Lo que no quita que sea un problemón tener a tantos futbolistas a los que dar salida hacia equipos que tampoco se están pudiendo mover, más allá de la actividad importante de Almería o de la alta de la Ponferradina. Y es que si aquello de “antes de entrar hay que dejar salir” cobra más sentido que nunca en esta ocasión. Difícilmente se podrá fichar si antes no se aligera la nómina… por lo que el retraso, aunque no genera inquietud en Zorrilla, ya es evidente.

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